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La Voz de... No consumamos frutos envenenados

Plano Informativo | 24/02/2024 | 04:36

No debemos permitir desequilibrios

El magistrado Juan Paulo Almazán Cué dijo que “No tengo duda de que si la sociedad evoluciona vertiginosamente, indudablemente requiere de cambios de propuestas que fortalezcan la democracia, que el marco legal que tutele los procesos legales siempre sea ofreciendo mayores garantías a los ciudadanos para que, como ya se dijo, nos sintamos protegidos y respaldados y concibamos en la ley un sentimiento de firmeza”.

Agregó que por eso, “Si bien debemos estar comprometidos y abiertos a los cambios constructivos, por el contrario, estoy completamente convencido de que la sociedad no debemos permitir que cuando se visualice que una reforma a la ley, de la índole que sea, vaya encaminada a producir restricción en las competencias con las que cuenta uno de los tres poderes del Estado, llámese Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, pretendiendo así afectar las facultades con las que cuenten los órdenes de nuestro sistema federal y la división de poderes, generando un desequilibrio constitucional, esto se tolere porque, insisto, hoy más que nunca debemos construir un México más democrático y justo, que fortalezca el sentimiento de que, cuando menos, hay condiciones para impartir justicia en nuestro país”.

Por ello, Almazán Cué llamó a la sociedad a que “Salvaguardemos lo que tanto costó construir a los mexicanos y no consumamos frutos envenenados”.

 

Necesitamos defender la democracia

Juan Paulo Almazán explicó que “Nuestro país no siempre ha sido una democracia, pues durante la mayor parte de su historia como nación independiente tuvo un sistema político con algún tipo de autoritarismo, supuesto que posterior a la revolución hasta mediados de 1990, el partido hegemónico ejercía el control político total”.

Y consideró que esto “Nos debe hacer repensar y trabajar con acciones positivas para defender la democracia a través de la subsistencia de una división de funciones que permita mantener el equilibrio entre los poderes del Estado, siendo precisamente el Poder Judicial el encargado de interpretar, hacer, respetar o invalidar leyes, que no es otra cosa menor que la de impartir justicia”.

El magistrado señaló que tenemos una Suprema Corte de Justicia como máximo Tribunal Constitucional, aunado a un sistema jerarquizado de tribunales que descienden en competencia federal y local, grado materia, territorio y cuantía.

Explicó que la función que realiza el Poder Judicial se rige por un conjunto de leyes que establecen los principios que guían los procesos legales, el acceso a la justicia en México y el respeto a los derechos humanos, siendo esenciales para la protección del Estado de Derecho, la resolución de conflictos y la consolidación de la seguridad jurídica, así como para garantizar ese sentimiento de paz en el ciudadano del que hemos hablado.

 

Justicia y democracia, temas muy complejos

Para Almazán Cué, dialogar sobre justicia y democracia es un tema por demás complejo, por lo que intenta abordarlo de un modo sencillo.

“En principio la palabra justicia proviene de varios vocablos del latín como son yure y ovnis o yura mentum, vinculados todos con el nombre de Júpiter, Dios máximo del panteón grecorromano.

Por ello se deduce que los romanos comprendían la justicia y el derecho como un regalo divino”.

Dijo que “Nuestra idea de Justicia proviene de la antigua Roma, pero a su vez nos queda claro que no es un contenido tangible. Sin embargo, todos podemos pensar lo que realmente simboliza, no solo como un concepto social arraigado en la filosofía moral y en la ética, ni tampoco como un simple valor en sí mismo ni pretendiendo desafiar en su entendimiento, los conceptos de Justicia para Platón, Aristóteles o Ulpiano, sino más bien en un sentido común, pensaríamos que la justicia propia se representa prohibiendo, autorizando o regulando las diversas interacciones entre los miembros de una sociedad, bajo un marco de normas, reglas o principios que es aceptado y asumido por justo, cimentado por una parte en un aspecto cultural entendido como aquello que la sociedad en su conjunto, a través del legislador, decide que es bueno y malo”.

Por otra parte, explicó el especialista, visto desde un aspecto formal que se traduce en aquello que los organismos encargados de la justicia de una sociedad la administran en base a las normas y principios jurídicos que esta última acepta, defiende y valora.

Consideró que con base en estos conceptos, “Podríamos deducir que la justicia se traduce en un sentimiento de paz, entendida como la consecuencia de que el ciudadano recibe lo que se merece y que no se vea como víctima, se sienta protegido y respaldado por la colectividad, sin ser necesario que realice ningún tipo de acción por mano propia. Este estado de paz del que hablamos es inalcanzable, sin justicia”.