El debate sobre la fractura hidráulica o fracking vuelve a tomar fuerza en territorio potosino luego de que organizaciones ambientales advirtieran sobre la permanencia de proyectos energéticos que contemplan técnicas asociadas a esta práctica. De acuerdo con análisis recientes de la Alianza Mexicana contra el Fracking, existen planes operativos que incluyen perforaciones y trabajos en campos que abarcan regiones de San Luis Potosí, así como zonas de Tamaulipas y Veracruz.
Activistas señalan que, aunque el discurso oficial ha manifestado reservas hacia el fracking, en la planeación energética continúan apareciendo estrategias que implican inyección de fluidos a alta presión en formaciones rocosas profundas. Especialistas advierten que esta técnica puede generar impactos ambientales como contaminación de mantos acuíferos, alto consumo de agua y alteraciones en ecosistemas locales, por lo que han solicitado mayor transparencia en la información pública y procesos de consulta para las comunidades potencialmente afectadas.
Anuncian más perforaciones en Ébano
El tema adquiere mayor relevancia en un contexto donde la producción petrolera nacional busca fortalecerse mediante nuevos contratos y ampliaciones operativas. En paralelo a la discusión ambiental, la empresa DS Servicios Petroleros, filial del grupo mexicano Diavaz, anunció que durante este año se proyecta la perforación de al menos 10 nuevos pozos en el municipio de Ébano, ubicado en la región Huasteca. La compañía informó que este desarrollo consolida a la zona como uno de los activos energéticos más relevantes del país y representa oportunidades para proveedores locales y regionales.
Ébano, cuna de la industria petrolera
Ébano ocupa un lugar histórico en la industria energética nacional. El 3 de abril de 1904, en el cerro de La Dicha, se descubrió petróleo en el pozo La Pez No. 1, considerado el primer pozo comercial de México, con una producción inicial cercana a mil 500 barriles diarios. Este hallazgo marcó el inicio formal de la explotación petrolera en el país y sentó las bases para la posterior creación de Petróleos Mexicanos.
Actualmente, el campo abarca más de mil 500 kilómetros cuadrados, extensión que lo convierte en uno de los contratos más amplios en operación. Según Erick Velasco Pérez, representante de la empresa operadora, Ébano es el activo más importante dentro de su cartera y cuenta con proyecciones de operación hasta el año 2048. “Ébano tiene más de mil 500 kilómetros cuadrados. Es, sin duda, nuestro contrato más importante”, señaló el directivo al referirse a la magnitud del proyecto.
Impulso económico y fortalecimiento regional
La expansión contempla no solo nuevas perforaciones, sino también un fortalecimiento en la cadena de proveeduría. Aunque gran parte de los suministros provienen de la zona de Tampico y ciudades cercanas, existe la intención de integrar a empresas potosinas en servicios como construcción de caminos, suministro de generadores, equipos de presión, tratamientos químicos y soporte técnico.
Expertos del sector señalan que el impacto de estas operaciones tiene un efecto multiplicador en la región que comparten San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, generando empleo directo en campo y oportunidades indirectas para transporte, logística y servicios especializados. Además, se estima que en los próximos años podrían contemplarse hasta 305 pozos adicionales en el área contractual, lo que consolidaría a Ébano como uno de los pilares de la producción petrolera terrestre en México.
Fracking y futuro energético
La coincidencia entre las alertas por fracking y el anuncio de nuevas perforaciones coloca a San Luis Potosí en el centro del debate energético nacional. Mientras el sector empresarial destaca la relevancia estratégica, histórica y económica de campos como Ébano, organizaciones ambientales insisten en que el desarrollo debe priorizar criterios de sustentabilidad, transparencia y participación social.
Cabe destacar que México continúa siendo uno de los principales productores de petróleo a nivel mundial, y la industria energética representa un componente clave de su economía. Sin embargo, el desafío para los próximos años será equilibrar el crecimiento productivo con la protección ambiental y el bienestar de las comunidades donde se desarrollan estos proyectos.
Ébano: origen del petróleo en México
En 1904, el pozo La Pez No. 1, perforado por el empresario Edward L. Doheny en Ébano, San Luis Potosí, marcó el inicio de la explotación petrolera comercial en México. El hallazgo detonó el auge energético en la Huasteca y sentó las bases de la industria petrolera nacional.