El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en San Luis Potosí vive una etapa de auge y crecimiento, impulsada en gran medida por el trabajo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, ha consolidado una presencia política sólida en todo el estado con programas sociales, obras de infraestructura y cercanía con la gente.
En el panorama político estatal la oposición se ve muy difusa, con la reciente renuncia de la diputada María Aránzazu Puente el PAN demuestra que se sigue desmoronando, su crisis es profunda y de larga duración, el PRI da sus coletazos pero ya tiene tiempo en la lona.
Morena es aliado del PVEM, pero a veces se comporta como un adversario y apuñala por la espalda, tiene los mismos defectos de los otros partidos de la oposición, la falta de liderazgos los obliga a buscar candidatos sin convicciones fuera de casa, y los baños de pureza con los que se intenta ocultar la realidad, el divisionismo, las pugnas internas y el extravío por los cargos y los altos sueldos, la austeridad es un eslogan de campaña.
A algunos les molesta pero el Verde es la principal fuerza política local, Gallardo ha logrado capitalizar resultados tangibles en sectores clave como movilidad, desarrollo urbano y apoyo a las familias de menores recursos, lo que se ha traducido en altos niveles de aprobación ciudadana, está en los primeros lugares de las encuestas sobre gobernadores.
Este respaldo ha fortalecido la estructura del PVEM, que hoy cuenta con mayor presencia territorial y una militancia activa, esto no es producto de coyunturas electorales, sino de un proyecto político que ha sabido responder a las demandas sociales, la coordinación entre el gobierno estatal y los cuadros verdes ha permitido mantener una narrativa de resultados y gobernabilidad.
En la entidad hay desarrollo económico, inversión nacional y extranjera, la seguridad pública tiene buenos niveles, está entre los mejores cinco del país; se ha reducido la pobreza, hay programas sociales, empleos, unidad y paz, el gobernador Gallardo mantiene buenas relaciones con todos los sectores, no hay conflictos ni malestar social como antaño con los gobiernos anteriores.
En contraste, los partidos de oposición atraviesan una etapa de evidente debilidad y falta de rumbo, las disputas internas, la ausencia de liderazgos sólidos y la desconexión con las preocupaciones ciudadanas han mermado su capacidad de competir de manera efectiva frente al avance del PVEM, no lograron articular una agenda alterna y el tiempo es implacable.