Michael Carrick admitió que desconoce qué le depara el futuro después de que el Manchester United fuera goleado 3-0 por el Bournemouth, un resultado que lo deja al borde de la destitución en Old Trafford.
El conjunto de las 'Cobrazas' firmó otra actuación desastrosa ante el equipo dirigido por Marco Rose, resultado que se suma a la humillante derrota 4-1 sufrida a mediados de semana frente al Como 1907.
Incertidumbre sobre el futuro de Carrick en Old Trafford
Carrick, quien tomó la decisión de dejar al capitán Bruno Fernandes en el banquillo tras críticas previas, ya se encontraba bajo una enorme presión. Con este tropiezo, los Red Devils extendieron su racha negativa a nueve partidos consecutivos sin conocer la victoria.
Al ser cuestionado sobre su continuidad tras sufrir su quinta derrota en los últimos ocho compromisos, el estratega de 45 años reconoció que la decisión final está fuera de su control.
"Entiendo perfectamente la situación. Para ser sincero, no espero nada en particular. Sigo trabajando con normalidad y amo este lugar. Siempre haré lo que considere mejor para el club, independientemente de las decisiones que se tomen", declaró en conferencia de prensa.
El respaldo de la afición en medio de la crisis institucional
A pesar del momento deportivo y de la dura caída en casa, los aficionados del Manchester United despidieron a Carrick con aplausos y cánticos de apoyo al término del encuentro. Las protestas de la tribuna se dirigieron hacia la directiva —la familia Glazer y Sir Jim Ratcliffe— así como a la plantilla de jugadores.
"Sinceramente, no esperaba esa reacción de los aficionados, pero siempre he felt su apoyo. El respeto que siento por ellos es enorme y que me lo hayan demostrado de esa manera significa muchísimo para mí", concluyó el estratega inglés.