El seleccionador español de fútbol, Luis de la Fuente, el hombre que guió a España a conquistar los títulos del Mundial, la Eurocopa y la Liga de Naciones, fue investido este jueves doctor honoris causa por la Universidad de Murcia (UCAM), donde habló de valores y citó a sus jugadores Pablo Páez "Gavi" y a Pedro González "Pedri", ambos lesionados en citas internacionales bajo su tutela, ademas de al tenista Rafa Nadal.
"Los logros más memorables no son aquellos que conseguimos de manera individual, sino aquellos que alcanzamos junto a las personas con las que hemos construido lazos auténticos", dijo en su discurso, en el que destacó que "las victorias fortalecen la confianza y las derrotas, el carácter, y ambos aprendizajes son necesarios".
El técnico riojano, de 65 años, valoró el hecho de ser elegido por la UCAM: "Cuando era un niño jamás imaginé que un balón pudiera traerme hasta un lugar como esta Universidad. Tampoco sospeché que, después de miles de entrenamientos, viajes, victorias y derrotas, la lección más importante que me dejaría el fútbol no tendría que ver con los goles ni con los títulos, sino con las personas".
De la Fuente aceptó la máxima distinción que otorga la institución docente como "una responsabilidad intelectual y ética" y centró su discurso en valores como "la solidaridad, que surge de manera natural cuando las personas se sienten valoradas, respetadas y queridas".
"Lo vemos cuando un jugador lesionado recibe el apoyo del grupo. Recuerdo la desolación en el vestuario de Valladolid tras la lesión de Gavi o a Remiro cargando en brazos a Pedri en la Eurocopa de 2024 para que llegase junto al resto de sus compañeros", recordó.
"También ocurre cuando un compañero atraviesa un problema personal, sabe que no está solo y puede apoyarse en el de al lado. Es el momento en el que renuncia al protagonismo individual porque entiende que el bien común es más importante. Es en esos instantes cuando el equipo deja de ser una suma de individuos y se convierte en una comunidad, en una familia", expuso.
En su opinión, se trata de "una de las grandes aportaciones del deporte a nuestra sociedad. Nos encontramos en una época en la que muchas personas experimentan aislamiento o falta de pertenencia. El deporte nos recuerda que nadie está llamado a recorrer el camino solo. Nos enseña que la fortaleza individual crece cuando nos sentimos parte de algo más grande".
Y "aprendemos que cuidar de los demás y, sobre todo, dejarnos cuidar no es una debilidad, sino una fortaleza. Y que los logros más memorables no son aquellos que conseguimos de manera individual sino aquellos que alcanzamos junto a las personas con las que hemos construido lazos auténticos", dijo también.
El seleccionador destacó que "a menudo nos fijamos sólo en los triunfos, en las medallas y en ganar campeonatos", "pero, como dice mi admiradísimo Rafa Nadal, por mucho que triunfes, siempre se pierde más que se gana", agregó.
"No podemos controlar el resultado de un partido ni las decisiones arbitrales. Tampoco podemos controlar muchas de las circunstancias que nos rodean. Antes de empezar el Mundial, hablamos con los jugadores y les dijimos que teníamos por delante miles y miles de kilómetros, cambios de huso horario y traslados intempestivos. Habíamos trabajado para tener las mejores condiciones, pero había cuestiones que escapaban a nuestras posibilidades de acción", dijo, al destacar que "en más de 50 días no hubo una sola protesta".
Y añadió: "Porque lo que sí podemos controlar es nuestra actitud. Podemos controlar nuestro esfuerzo, nuestra conducta y nuestra capacidad de perseverar. Podemos controlar el tiempo que dedicamos a aquello que no ocurre como deseamos, pero lo importante es centrarnos en reparar lo que está en nuestras manos y abandonar aquello que sólo nos distrae y nos impide alcanzar nuestros objetivos, sean estos los que sean".