Tras la caída de Dallas 24-16 ante unos Tampa Bay Buccaneers que llegaron al partido sin triunfos en la temporada, Dak Prescott vivió un tenso momento en el túnel del AT&T Stadium cuando un empleado del recinto le gritó "vergonzoso".
El quarterback encaró la situación pidiéndole al trabajador que sostuviera su postura a la cara: "Como hombre, siéntete libre de expresar lo que piensas, pero no te acobardes ante la reacción que vas a provocar". Aunque evitó usar esa palabra para no restar mérito al rival, admitió junto al head coach Brian Schottenheimer que era un duelo que debían ganar en casa.
La derrota dejó a los Cowboys con marca de 2-3 y encendió las alarmas por su rendimiento histórico e individual:
Descalabro histórico: Fue apenas la sexta vez en la historia de la franquicia que pierden contra un equipo con récord de 0-4 o peor, y apenas la segunda ocasión en casa (la anterior ocurrió en 1975 ante Green Bay).
Ofensiva extraviada: Dallas registró apenas 16 puntos y 50 yardas terrestres. Prescott sufrió dos intercepciones en pases desviados y KaVontae Turpin entregó un balón en un retorno.
Defensa en crisis: El equipo permitió más de 20 puntos por quinto partido consecutivo este año (12 de forma consecutiva desde la campaña pasada) y concedió 241 yardas por tierra, destacando un acarreo de 72 yardas de Bucky Irving. Además, permitieron 165 yardas antes del contacto.
A pesar de los problemas en el esquema del nuevo coordinador defensivo Christian Parker y el colapso frente al juego terrestre rival, el propietario Jerry Jones respaldó al cuerpo técnico calificando como "prematuro" cualquier cambio estructural.
Los Cowboys entran ahora en un descanso de 10 días antes de visitar a los Green Bay Packers el próximo 18 de octubre en Lambeau Field, con la misión de corregir el rumbo para aspirar a una clasificación a playoffs que no consiguen tras un inicio de 2-3 desde la temporada 2018.