A sus 84 años, Sir Alex Ferguson sigue observando el horizonte del Manchester United con la misma pasión que demostró durante sus más de dos décadas al frente del club. Sin embargo, los planes de la institución para construir un nuevo estadio de 100,000 espectadores lo han llevado a una reflexión tan íntima como conmovedora sobre el paso del tiempo y su propia mortalidad.
En extractos de su nuevo libro, Games of My Life, recogidos por GOAL, el legendario estratega escocés confiesa la pregunta que cruzó su mente al conocer el proyecto del nuevo reciento: si el destino le permitirá estar allí para presenciar su inauguración.
"De vez en cuando, la muerte cruza mi mente. Cuando el United anunció sus planes para un nuevo estadio que sustituya a Old Trafford, me pregunté si estaría allí para celebrar su inauguración. Espero que puedan empezar pronto porque, si tarda cinco años en completarse, estaré acercándome a los noventa. Sé que estaré en la ceremonia de una forma u otra: en persona o en espíritu."
Esta perspectiva cobra un matiz aún más profundo al recordar el grave episodio de salud que sufrió en 2018, cuando una hemorragia cerebral puso su vida en riesgo. El propio Ferguson relata que de las cinco personas operadas por la misma afección ese día, únicamente dos lograron sobrevivir. Aquel milagro de recuperación y su posterior regreso a la cancha en un duelo ante el Wolves le reafirmaron la huella imborrable que mantiene con la afición de los Red Devils.
Para Sir Alex, la edificación de la nueva casa del Manchester United no representa una simple obra de infraestructura, sino la continuidad del legado al que entregó su vida. Y más allá del tiempo o las formas, su presencia en ese nuevo templo del fútbol está garantizada para siempre: si no es sentado en la tribuna como el gran patriarca del club, será como el espíritu eterno que acompaña cada latido en la historia del Manchester United.