El Stadion Rujevica fue escenario de una auténtica exhibición de fútbol por parte del combinado inglés. Desde el silbatazo inicial, los pupilos dirigidos por Thomas Tuchel dejaron claro que no darían tregua. Anthony Gordon avisó temprano, y al minuto 8 apareció el inagotable Harry Kane para abrir el marcador. Poco después, al 21', Jude Bellingham aumentó la ventaja con un soberbio remate, encendiendo la fiesta británica.
La resistencia croata, mermada por las desatenciones defensivas, se derrumbó por completo en la recta final de la primera mitad. Gordon se sumó a la fiesta al 38' y, justo antes del descanso (44'), Bukayo Saka firmó el cuarto tanto para dejar el duelo virtualmente sentenciado con un 0-4 lapidario.
Lejos de bajar la intensidad en el complemento, la escuadra inglesa mantuvo el pie en el acelerador. Saka firmó su doblete al 67' para poner el set, y tras las rotaciones ordenadas por Tuchel, los ingresados continuaron haciendo daño. Harry Kane amplió su cuota personal con otro doblete al 53', y en la recta final del encuentro (86'), Morgan Rogers selló la histórica y lapidaria cifra de 0-7, dejando sin respuesta a un cuadro croata que despidió a Luka Modric en el banquillo al minuto 56 en medio de una noche para el olvido.