El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), con 20 años el líder más joven de la historia, llega encabezando claramente el Mundial de Fórmula Uno -con 66 puntos de ventaja sobre su compañero, el inglés George Russell- al circuito de Sepang, en Malasia: sede del aplazado Gran Premio de Baréin, que conserva su denominación.
El Gran Premio de Baréin, previsto inicialmente del 10 al 12 de abril, fue aplazado a causa del conflicto bélico derivado del ataque de Israel y Estados Unidos a Irán y la posterior respuesta de este; motivo por el cuál tampoco se disputó el de Arabia Saudí, programado para un fin de semana después. Este último, que desde 2021 se corre en Yeda, quedó definitivamente cancelado; pero, a finales de julio, la FIA y la F1 anunciaron que la prueba que habitualmente acoge el circuito de Sakhir, en Manama, se correría en Sepang, pista que está a unos 50 kilómetros de Kuala Lumpur, la capital de Malasia.
Antonelli, ocho veces triunfal en la F1 -todas ellas este año- viene de ser quinto, tras remontar once posiciones, el sábado pasado, en Azerbaiyán; donde Russell acortó distancias al firmar su tercera victoria del año. El joven boloñés llega a Sepang con 302 puntos, 66 más que su vecino de garajes y con 103 respecto a otro inglés, el séptuple campeón mundial Lewis Hamilton (Ferrari). En un Gran Premio de Baréin que fue 'encajado' en Malasia dado que el siguiente, el tercero del tríptico que arrancó la pasada semana en Baku, se disputará en la vecina Singapur. A unos 350 kilómetros de Kuala Lumpur.
Russell completó en Azerbaiyán su mejor fin de semana en mucho tiempo. Ganó por delante del cuádruple campeón mundial neerlandés Max Verstappen (Red Bull) -que le apretó a tope en el tramo final de la prueba- y del compañero de éste, el francés Isack Hadjar, recién renovado con la escudería austriaca. Antes de capturar su octava victoria, George firmó su duodécima 'pole' en la F1, la quinta del año. Y aunque cruzó la meta con poco más de una décima de ventaja sobre 'Mad Max', el piloto inglés firmó el primer 'Grand Slam' de su carrera, ya que lideró la misma de principio a fin; y, además, marcó la vuelta rápida.
La reacción de Russell se antoja algo tardía si pretende evitar que Antonelli se convierta en el tercer italiano, y en el primero después de que lo lograse por última vez hace 73 años Alberto Ascari, en ganar el Mundial. Pero lo que nadie duda es que su escudería ganará el título de constructores. Un certamen que Mercedes lidera con 538 puntos, 160 más que Ferrari -en la que en cualquier momento pueden saltar las alarmas- y 232 sobre McLaren; cuyo 'capitán', el inglés Lando Norris, campeón del mundo el año pasado, es cuarto en la general de pilotos, a 116 unidades de Kimi.
En la siempre en algún momento caótica carrera de Baku, los españoles Carlos Sainz (Williams) y Fernando Alonso -recién renovado con Aston Martin- corrieron suerte dispar.
El talentoso piloto madrileño, que había firmado su mejor calificación del año, colocando, por primera vez en lo que va de curso, un Williams en la Q3; remontó cuatro puestos en carrera, después de ser sancionado tras la 'qualy', para acabar décimo. El doble campeón mundial asturiano, por contra, tuvo que retirarse de una carrera que el mexicano Sergio Pérez (Cadillac) concluyó decimoquinto.
El otro hispanohablante, el argentino Franco Colapinto (Alpine) -duodécimo en el Mundial, con 27 puntos-, protagonizó la nota triste de la prueba. Sacó de pista, tras la primera re-salida, superados los dos tercios del recorrido y en la primera curva, a su propio compañero, el francés Pierre Gasly -cuando ambos optaban claramente a los puntos-, y a Norris. En una acción, por la que se disculpó nada más bajarse del auto, que provocó el abandonó de los tres y el enorme enfado de Lando, que pidió una sanción de una carrera para el bonaerense. Una petición de la que se retractaría y por la que, un día después, el inglés también se acabaría disculpando ante el suramericano.
Después de sufrir el sexto abandono del año, en Baku -cuando ya tenía decidido su continuidad en la categoría reina, que anunció el pasado martes a través de un video-, Alonso regresa a la pista en la que obtuvo tres de sus 32 victorias en la F1, con tres coches diferentes. Lo hizo en 2005, el año de su primer título, con Renault; en 2007, a bordo McLaren; y en 2012, cuando pilotaba para Ferrari.
Con un AMR26 deficiente y una unidad de potencia aún peor -en la que el principal problema parece radicar en el motor de combustión, el área en el que más tendrán que trabajar con miras al año próximo-, Fernando no apuntará muy alto en Sepang, aunque en la pista malasia los coches verdes sufrirán bastante menos que la semana pasada en las calles de Baku: junto a Monza (Italia) y Las Vegas (EEUU), los tres circuitos que, en teoría, peor le van al Aston Martin de este curso.
Curiosamente, el genial piloto asturiano también ganó tres veces el Gran Premio de Baréin, aunque lo hizo en su sede habitual, Sakhir: en 2005 y 2006 -los dos años en los que festejó títulos, con Renault- y en 2010, cuando se impuso en su primera carrera a bordo de un Ferrari. Algo que, aparte de él, sólo habían logrado con anterioridad el italiano Giancarlo Baghetti (1961), el estadounidense Mario Andretti (71), el inglés Nigel Mansell (89) y el finlandés Kimi Raikkonen (2007).
Nueve años después, la F1 regresa a Sepang. Una pista de 5.543 metros, bastante ancha, con 15 curvas -cinco a la izquierda, incluida la última, su famosa horquilla- y dos largas rectas, que combina zonas de alta velocidad con otras de fuerte frenada. En la que a partir de este viernes, cuando arranquen los entrenamientos libres, en seco se rodará con neumáticos de la gama de compuestos intermedia, es decir: los C2 -duros, reconocibles por la raya blanca-, los C3 -medios, raya amarilla- y C4 -blandos, roja-.
Los ensayos se completarán el sábado, antes de la calificación, que ordenará la formación de salida de la carrera dominical, que, en horario peninsular español, arrancará a las nueve de la mañana (las 07.00 horas GMT). Prevista a 56 vueltas, para completar un recorrido de 310,4 kilómetros.