Costa Rica protagonizó una de las remontadas más dolorosas de su historia reciente al caer 4-3 ante Curazao, luego de haber tomado una ventaja de tres goles durante el primer tiempo en el inicio de su participación en la Concacaf Nations League.
La Tricolor arrancó el encuentro con gran intensidad y rápidamente encontró la recompensa. Apenas al minuto 3, Josimar Méndez recuperó el balón y generó una jugada que terminó con Orlando Sinclair definiendo frente al arquero Eloy Room para poner el 1-0.
El dominio costarricense continuó y Carlos Mora amplió la ventaja al minuto 23. El atacante volvió a aparecer en la última jugada del primer tiempo para marcar su doblete y colocar el 3-0 en el marcador.
Costa Rica se marchó al descanso con una actuación que había despertado nuevamente la ilusión de su afición. La presión alta, el buen funcionamiento colectivo y la solidez defensiva habían permitido controlar por completo a Curazao.
Sin embargo, todo cambió en la segunda mitad.
El conjunto visitante salió con una actitud completamente distinta y comenzó a aprovechar los espacios que dejó Costa Rica. La Tricolor perdió intensidad, cedió la iniciativa y dejó de generar el peligro que había mostrado durante los primeros 45 minutos.
Fernando Batista realizó modificaciones buscando mantener el control del partido, pero Costa Rica perdió presencia en ataque y permitió que Curazao creciera cada vez más.
Tahith Chong ingresó para darle mayor dinamismo al conjunto visitante y la reacción no tardó en llegar. Kenji Gorré descontó y posteriormente Chong marcó el segundo tanto de Curazao.
La presión aumentó sobre Costa Rica y, al minuto 78, Gorré volvió a aparecer para conseguir el empate 3-3. Lo que parecía una victoria cómoda se había convertido en una pesadilla para la selección local.
Curazao no se conformó con la igualada y siguió atacando. Al minuto 83, Jordi Paulina aprovechó una nueva oportunidad para marcar el 4-3 y completar una remontada que parecía prácticamente imposible después del primer tiempo.
La reacción de los aficionados en La Cueva fue inmediata. Los seguidores costarricenses pasaron de celebrar una actuación dominante a expresar su molestia con el equipo y con el técnico Fernando Batista, incluso entonando el tradicional “olé” dirigido a su propia selección.
Costa Rica pasó de tener una ventaja de tres goles a terminar derrotada en casa, en un partido que parecía tener controlado por completo.
Ahora, la Tricolor deberá reaccionar rápidamente, pues el calendario continuará con un duelo ante Haití en Kingston, seguido de una visita a Nicaragua y posteriormente otro enfrentamiento ante los haitianos como local.