Las Artes Marciales Mixtas intentan abrirse paso hacia el programa olímpico de Brisbane 2032, aunque el camino luce complejo. Para lograr el visto bueno del Comité Olímpico Internacional (COI), la disciplina busca desprenderse de su imagen violenta mediante un formato adaptado, denominado «MMA Light», que ya se pone a prueba en los Juegos Asiáticos.
Esta modalidad elimina la clásica jaula de alambre y se disputa sobre un tatami abierto, similar al judo. Además, implementa reglas estrictas de seguridad: prohíbe codos, rodillazos o patadas a la cabeza en el suelo, e incluye el uso obligatorio de espinilleras y guantes protectores.
La iniciativa está liderada por la Federación Internacional de Artes Marciales Mixtas (FIMMA), presidida por el multimillonario chino Gordon Tang. «Desarrollamos un reglamento enfocado en el bienestar del atleta y alineado con los valores olímpicos», señaló Tang.
A pesar del esfuerzo por profesionalizar el deporte y atraer al público joven sin requerir nuevas instalaciones, el COI aclaró que, por el momento, las MMA no cumplen con los criterios de elegibilidad. Entre los principales obstáculos destacan la falta de un único organismo rector reconocido globalmente y la saturación de deportes de combate en el programa olímpico, que ya cuenta con boxeo, lucha, judo y taekwondo.