Para el mariscal de campo de los Indianapolis Colts, Daniel Jones, la presión de la NFL es real, pero también aprendió a ponerla en perspectiva. Detrás de los reflectores, los abucheos y la exigencia del deporte profesional, Jones ha asumido un compromiso que va mucho más allá del emparrillado: romper el estigma de la salud mental y honrar la memoria de su amigo de la infancia, Sean Bonner Jr.
Hace siete años, mientras Jones salía de una reunión de fútbol americano en la Universidad de Duke, recibió una llamada de su madre con una noticia devastadora. Sean Jr., quien había sido su compañero en el equipo de baloncesto de la secundaria Charlotte Latin y era lanzador en Denison University, se había quitado la vida a los 20 años. La tragedia dejó una marca profunda en Jones, haciéndolo recordar no solo los partidos, sino las risas en los autobuses y la camaradería que compartieron en los vestidores.
Desde entonces, el pasador de la NFL ha convertido la causa de la familia Bonner en la suya propia. A través de la organización Mission 34 —fundada por los padres de Sean en honor al número que usaba su hijo en el béisbol—, Jones ha utilizado el escaparate de la liga para transmitir un mensaje claro a otros deportistas y jóvenes: la verdadera fortaleza no radica en ocultar la vulnerabilidad, sino en tener el valor de alzar la voz.
Durante la campaña My Cause My Cleats de la NFL, Jones saltó al campo portando tacos personalizados con el lema de la fundación: «A New Type of Tough» (Un nuevo tipo de fortaleza). «Es una labor extremadamente importante», explicó Jones a The Athletic. «Han hecho muchísimo en el área de Charlotte y ahora se están expandiendo por todo el país. Es imposible saber cuántas vidas han cambiado ya, pero estoy seguro de que es una cifra enorme. Me siento orgulloso de poder ayudar y de utilizar mi plataforma».
Para Jones, entender la salud mental no ha sido solo un discurso externo, sino un aprendizaje personal. En una liga implacable donde fue criticado, enviado a la banca y cortado por los New York Giants, aprendió a apoyarse en sus seres queridos y en la ayuda profesional. Por recomendación de Eli Manning tras su año de novato, el mariscal de campo trabaja semanalmente con un psicólogo deportivo mediante videollamadas para gestionar el entorno de la NFL.
«En la NFL hay muchísimas más distracciones y factores que intentan desviar tu atención del juego. Puede ser abrumador, pero creo que lo importante es desarrollar el hábito de reconocer lo que realmente importa», señaló el quarterback.
Esa perspectiva cobró aún más fuerza el pasado diciembre, cuando Jones sufrió la ruptura del tendón de Aquiles en su pierna derecha en medio de una gran temporada con los Colts. Tras meses de una dura rehabilitación que puso a prueba su paciencia e independencia, el pasador concretó su regreso a los emparrillados de la NFL esta campaña.
A pesar de los retos físicos y la exigencia de liderar a los Colts en la liga, Jones no duda en hacerse presente para la familia Bonner cuando lo necesitan. En marzo pasado, con solo tres meses de rehabilitación tras su cirugía, acudió como panelista a un evento de la fundación en Charlotte para hablar sobre prevención del suicidio en jóvenes.
«Me pidieron que estuviera allí y lo hice con gusto», afirmó Jones. «Siempre estaré para ellos».
Para los padres de Sean Jr., el respaldo silencioso pero constante de una figura de la NFL es un gesto inestimable. Saben que ver a un deportista de alto rendimiento normalizar la conversación sobre la salud mental transmite un mensaje capaz de salvar vidas dentro y fuera del deporte.