La llegada de Rafael Márquez al banquillo de la Selección Mexicana comenzó a construirse mucho antes de que el exdefensa dejara Europa. El proyecto surgió después de la crisis que atravesó el combinado nacional y terminó con una promesa: primero ser auxiliar de Javier Aguirre y posteriormente asumir como entrenador en jefe.
Todo comenzó después de la decepcionante participación de México en la Copa América 2024, torneo en el que el equipo quedó eliminado en la fase de grupos. Ante el complicado panorama, la Federación Mexicana de Futbol comenzó a buscar alternativas para reconstruir el proyecto.
La prioridad inicialmente estuvo en Europa. Nombres como Massimiliano Allegri y Rudi García fueron considerados, aunque ninguno terminó convencido por la propuesta mexicana. Finalmente, la experiencia de Javier Aguirre apareció como una de las principales soluciones.
Durante la gestión de Juan Carlos Rodríguez, la relación cercana con Javier Aguirre ayudó a convencer al ‘Vasco’ de regresar a la Selección Mexicana.
Sin embargo, la idea no era que Aguirre permaneciera solamente hasta 2026. La Federación buscaba darle continuidad al proyecto y encontrar desde entonces a quien pudiera convertirse en su sucesor.
La primera alternativa fue Jaime Lozano. El entrenador, campeón de la Copa Oro y ganador de la medalla de bronce en Tokio 2020, recibió la propuesta para convertirse en auxiliar de Aguirre, pero decidió no aceptar.
Esa negativa abrió la puerta para Rafael Márquez.
Entre Juan Carlos Rodríguez y Dulio Davino se presentó al exdefensa un proyecto a largo plazo: acompañar a Javier Aguirre durante el proceso y asumir posteriormente el cargo de entrenador de la Selección Mexicana.
Para aceptar la propuesta, Márquez tenía que poner fin a su etapa en Europa. En ese momento dirigía al segundo equipo del Barcelona y todavía tenía contrato con la institución.
Con la aprobación de Javier Aguirre, Joan Laporta, presidente del Barcelona, facilitó la finalización de la relación contractual del mexicano.
El movimiento también implicaba que Márquez dejara atrás otras posibilidades profesionales que comenzaban a aparecer en Europa, pero el proyecto de la Selección Mexicana representaba una oportunidad especial para el exdefensa.
El propio ‘Káiser’ había reconocido años atrás que tenía una deuda pendiente con el combinado nacional después de haber disputado cinco Copas del Mundo sin conseguir llegar al famoso quinto partido.
“De esos cinco mundiales hubiera dado todos por conseguir el quinto partido”, confesó Márquez en una entrevista realizada en 2020.
Rafael Márquez pasó casi dos años trabajando junto a Javier Aguirre antes de que la Federación Mexicana de Futbol cumpliera con el plan establecido.
Ahora, el histórico exdefensa asumió el reto de dirigir a México con la mira puesta en el proceso rumbo a 2030 y con la posibilidad de construir una nueva generación de futbolistas.
La decisión fue resultado de un proyecto que comenzó a diseñarse después de la crisis de 2024, pasó por la elección de Javier Aguirre y terminó con Márquez aceptando convertirse en su auxiliar para posteriormente tomar el mando.
La confianza entre ambos también quedó reflejada en las palabras de Aguirre durante su último encuentro con Márquez: “Nos va a llevar a buen puerto”.