El circuito de golf LIV Golf solicitó la protección por bancarrota ante un tribunal del Distrito de Nueva Jersey en Estados Unidos, concluyendo una primera etapa financiada con más de US$ 5.000 millones del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita. La organización, que irrumpió en 2022 ofreciendo contratos garantizados a figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Dustin Johnson y Joaquín Niemann, busca hacer sostenible un modelo operativo tras acumular deudas de entre US$ 500 millones y US$ 1.000 millones.
Estructura y cambios del modelo «LIV 2.0»
Bajo la dirección de Scott O'Neil, la liga proyecta una versión más modesta y convencional que contempla los siguientes ajustes:
Reducción del calendario: Reducción del número de torneos a aproximadamente diez fechar por temporada, con la intención de complementarse con el DP World Tour.
Ajustes económicos y de campo: Disminución en la bolsa de premios, recorte de la plantilla hasta un máximo de 75 jugadores, e inclusión de cortes y jornadas de clasificación los lunes.
Reestructuración accionaria y financiamiento: La firma BC Partners planea aportar cerca de US$ 300 millones para el proceso de reorganización, mientras que el PIF otorgaría un préstamo de US$ 50 millones para sostener las operaciones corrientes. Asimismo, se evalúa otorgar participaciones accionarias a los propios futbolistas y concentrar las franquicias en mercados estratégicos como Australia y Sudáfrica.
Aunque la irrupción de LIV transformó la estructura económica del golf mundial y el PGA Tour no ha establecido mecanismos para el retorno de los jugadores desligados, el circuito busca integrarse de forma viable al ecosistema del golf profesional global.