Rory McIlroy reconoció que la esperada presencia del presidente Donald Trump en el Abierto de Irlanda alterará el entorno habitual del torneo y generará un reto de logística sin precedentes. La competencia se llevará a cabo por primera vez en el campo de Doonbeg, propiedad del mandatario estadounidense en la costa atlántica irlandesa.
"Cuando el presidente en funciones de Estados Unidos visita cualquier lugar, se convierte en un desafío logístico", señaló el golfista norirlandés, quien admitió haber colaborado con el circuito europeo al dar su visto bueno sobre las instalaciones de Doonbeg para albergar el certamen. A pesar de los estrictos protocolos de seguridad y las posibles interrupciones en el juego, McIlroy valoró positivamente la proyección que la visita presidencial otorgará al evento, atrayendo mayor atención internacional.
Trump, quien adquirió el complejo en 2014, contempla asistir durante el fin de semana e incluso entregar el trofeo al ganador este domingo. Para el DP World Tour representa su segunda parada del año en un terreno del empresario, sumándose al Campeonato Nexo celebrado recientemente en Aberdeen, Escocia.