Tras la realización del Mundial 2026, México no solo hizo historia al convertirse en el primer país en albergar tres ediciones de la Copa del Mundo, sino que también consolidó proyectos para impulsar el desarrollo del futbol infantil y juvenil en todo el país.
La Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la FIFA trabajaron en diferentes iniciativas enfocadas en el ámbito escolar, comunitario y deportivo, con programas que buscan ampliar las oportunidades para niñas, niños y jóvenes.
Uno de los principales proyectos fue el Torneo Nacional de Futbol Escolar, realizado con el respaldo de UNICEF y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). La competencia involucró a las 32 entidades federativas y permitió acercar el futbol a miles de estudiantes.
Como parte de este programa, la FIFA aportó 110 mil balones y apoyó la realización de la fase final nacional mediante el Programa Forward. Además, la FMF impulsó herramientas como Jugamos Todos, enfocada en desarrollar habilidades motrices y fundamentos del futbol desde las escuelas.
El proyecto también contempló acciones para detectar y desarrollar nuevos talentos. La FMF puso en marcha competencias y programas de visorías para categorías juveniles, buscando crear un camino que conecte el futbol escolar con las fuerzas básicas y posteriormente con el futbol profesional.
El impacto también llegó a la infraestructura deportiva. A través de programas respaldados por FIFA se impulsó la creación de espacios seguros para que los menores puedan practicar deporte, además de iniciativas para entregar calzado deportivo a niñas y niños de comunidades vulnerables.
De esta manera, el trabajo conjunto entre la FIFA y la FMF busca que el legado del Mundial 2026 vaya más allá de los estadios y se refleje en la formación de nuevas generaciones. El objetivo es que el futbol mexicano tenga una base más amplia y que más niños y jóvenes puedan encontrar en este deporte una oportunidad de desarrollo.