La crisis del Atlético de San Luis se acentúa con el paso de las semanas. Tras no poder vencer a Pachuca, el equipo llega al festejo de San Luis Rey de Francia, santo patrono de la capital potosina, cumpliendo 125 días sin ganar, una cifra preocupante para el presente y futuro de un conjunto que no ha logrado encontrar la clave para regresar a los primeros planos.
No obstante, se debe remarcar que la cifra de los 125 días sin ganar es tan espectacular como engañosa. La última victoria del Atlético de San Luis llegó el 22 de abril ante Santos, pero el equipo disputó su último partido del Clausura 2026 apenas tres días después, el 25 de abril, y no volvió a la acción oficial hasta el 17 de julio. Una pausa de 83 días que infla considerablemente la dimensión temporal de la sequía.
Estas cifras, sin embargo, no ocultan el preocupante presente para Diego Mejía y sus muchachos. Un DT que llegó con una actitud un tanto “subida”, cuestionando a quienes pusieron sobre la mesa su pasado con Bravos y resaltando que fue campeón en Canadá y ayudó en la formación de jóvenes del Ottawa. No se pueden negar los méritos, los datos están ahí, pero recurrir a las credenciales anteriores para responder a los cuestionamientos actuales resulta engañoso: su pasado no demuestra que el proyecto presente esté funcionando.
Desde su último paso por Bravos, Mejía no consigue una victoria en Liga MX desde, casualmente, un duelo ante Atlético de San Luis disputado el 25 de octubre de 2023, que terminó con marcador de 3-2. Desde entonces, no volvió a ganar antes de su despido el 30 de enero, luego de un arranque en el que consiguió apenas un punto de 12 posibles. Fue solamente una victoria en sus últimos 14 partidos antes de su salida.
Aun así, Atlético de San Luis decidió darle la confianza después de su paso demoledor por Canadá, aunque en una liga cuyo nivel es claramente inferior al de la Liga MX y que difícilmente puede utilizarse como parámetro directo para anticipar el rendimiento de un entrenador en el futbol mexicano.
Por su parte, para los potosinos los últimos partidos se cuentan entre derrotas y serios problemas en la zaga. El adiós al Clausura 2026 llegó con una derrota 2-1 ante Bravos. El debut en el Apertura 2026 fue con una caída 3-2 frente a Cruz Azul, después de que el equipo estuvo 2-0 arriba.
Después vino un empate 2-2 ante Tigres, marcador que inyectó confianza al equipo, al punto de burlarse de los Felinos y de Gilberto Mora en redes sociales.
Y, como si se tratara de una maldición, el equipo comenzó a ir en picada.
Llegó un 0-0 ante Xolos, encuentro en el que Mejía cuestionó el planteamiento de Abreu. Curiosamente, ese sigue siendo el único cero que ha colgado San Luis en su portería durante el torneo. Después llegaron los golpes en Leagues Cup: derrota 4-2 ante Inter, caída 4-1 frente a Nashville y empate 2-2 ante Orlando, con posterior derrota en penales.
El regreso a Liga MX fue durísimo. América goleó 3-0 al conjunto potosino en un partido tras el cual Mejía declaró que podían jugarle de igual a igual a cualquiera. Finalmente llegó el empate 1-1 ante Pachuca, un rival que jugó buena parte del encuentro con diez hombres y que encontró la igualdad de manera insólita, con gol de su propio arquero en los minutos finales.
En un análisis serio, el equipo ha perdido ante dos cuadros fuertes y todavía queda mucho campeonato por delante. Sin embargo, más allá de los resultados, el desempeño dentro de la cancha deja muchísimo que desear.
En la era Mejía, Atlético de San Luis ha disputado cinco partidos de Liga MX y tres de Leagues Cup, con un balance de 19 goles en contra y solamente 10 a favor. Una estadística que revela la necesidad urgente de contar con un central de jerarquía y que también permite dimensionar cuánto João Pedro tapaba muchas de las carencias del equipo.
Queda mucho torneo por delante y el futbol mexicano siempre se ha caracterizado por no dar demasiada continuidad a los proyectos. Mejía bajó el tono de su actitud desafiante y reconoció haber sostenido una dura charla con el plantel.
Ahora toca esperar una reacción.
A la espera de que el equipo espabile —o termine tendiéndole la cama a su entrenador—, Atlético de San Luis vive uno de sus momentos más complicados.