Las prácticas conjuntas de la NFL se han convertido en una herramienta cada vez más importante durante la pretemporada, pero también están dejando escenas de tensión y peleas que comienzan a preocupar a entrenadores y a la propia liga.
Uno de los episodios más recientes tuvo como protagonista a Jameis Winston, quien terminó involucrado en una trifulca durante el entrenamiento que realizaron los New York Giants y los Miami Dolphins. El quarterback incluso lanzó golpes antes de terminar en el suelo en medio del altercado.
No ha sido un caso aislado. La NFL impuso multas de 500 mil dólares tanto a los Dallas Cowboys como a los New Orleans Saints después de una pelea registrada durante la práctica conjunta que realizaron el martes.
Días antes, los San Francisco 49ers y Tennessee Titans también protagonizaron varios enfrentamientos que provocaron la expulsión de cuatro jugadores, dos por cada equipo.
La situación ha generado un debate alrededor de unas sesiones que se han convertido en parte fundamental de la preparación de los equipos. Este año, 28 de las 32 franquicias de la NFL realizan prácticas conjuntas.
El crecimiento de estas sesiones responde principalmente a la manera en que los entrenadores administran a sus principales figuras durante la pretemporada.
Cada vez más equipos prefieren limitar o eliminar por completo la participación de sus titulares en los partidos de preparación para reducir el riesgo de lesiones. Los entrenamientos contra otras franquicias permiten ofrecerles repeticiones competitivas dentro de un ambiente que, al menos en teoría, puede mantenerse bajo mayor control.
El problema aparece cuando aumenta la intensidad.
John Harbaugh, entrenador de los Giants, explicó que durante una práctica no existen exactamente las mismas barreras que durante un partido oficial. Al tratarse además de un deporte de contacto, cualquier acción considerada excesiva puede provocar una reacción inmediata de los compañeros.
Por ello, los Giants establecieron que cualquier jugador que lanzara un golpe durante estas sesiones recibiría un tratamiento similar al de una expulsión en un partido.
Dentro de los equipos existe un mensaje claro: competir intensamente no significa convertir los entrenamientos en enfrentamientos personales.
Vic Fangio, coordinador defensivo de Philadelphia Eagles, aseguró que la intención de una práctica conjunta debe ser mejorar y no pelear. Para el entrenador, durante esas sesiones los jugadores del equipo contrario deben ser vistos prácticamente como compañeros de entrenamiento, aunque utilicen otro uniforme.
Philadelphia realizó esta semana dos entrenamientos con los New England Patriots y, aunque solamente se produjo un altercado menor, la experiencia volvió a demostrar lo rápido que puede aumentar la tensión.
Saquon Barkley reconoció incluso que no disfruta demasiado de este tipo de sesiones debido a los constantes empujones, provocaciones e intercambios verbales que pueden terminar desviando el objetivo principal del entrenamiento.
La intensidad física, el calor y la competencia provocan que mantener el control sea una tarea complicada. Sin embargo, jugadores como Budda Baker consideran que es posible competir al máximo sin poner en riesgo innecesariamente a los rivales.
El safety de los Arizona Cardinals explicó que existen códigos no escritos. Por ejemplo, evitar un golpe fuerte sobre un receptor que se encuentra en una posición vulnerable durante una jugada de entrenamiento.
La protección de los quarterbacks es todavía más importante. Un contacto innecesario contra un pasador suele provocar una reacción inmediata del resto del equipo y puede convertirse rápidamente en una pelea colectiva.
Los Cleveland Browns y Buffalo Bills demostraron que una práctica puede tener una elevada intensidad sin llegar a los golpes. Ambos equipos protagonizaron una sesión física, pero consiguieron evitar enfrentamientos.
Todd Monken, entrenador de Cleveland, ha establecido que cualquier jugador que lance un puñetazo puede ser expulsado del entrenamiento. Incluso existe la posibilidad de utilizar como castigo minutos adicionales en un partido de pretemporada para jugadores que originalmente iban a descansar.
La NFL y sus equipos enfrentan así un equilibrio complicado: mantener la intensidad competitiva que hace valiosas las prácticas conjuntas sin permitir que esa misma intensidad termine convirtiéndolas en peleas.