La posible salida de Armando González rumbo al Olympiacos podría convertirse en un problema mucho mayor para Chivas que simplemente perder a su goleador. La operación, que desde Grecia dan prácticamente por cerrada por una cifra que podría alcanzar los 10.5 millones de euros, pondría a Gabriel Milito ante uno de los mayores retos desde su llegada al Guadalajara.
La ‘Hormiga’ se convirtió en la principal referencia ofensiva del Rebaño durante la última temporada, al marcar 12 goles en el Apertura 2025 y otros 12 en el Clausura 2026, algo que ningún delantero de Chivas había conseguido desde Alan Pulido.
Su salida dejaría a Milito sin el atacante que había logrado romper una larga sequía goleadora en el conjunto rojiblanco. Desde 1997, apenas Omar Bravo, Javier Hernández, Alan Pulido y ahora González han conseguido marcar al menos 10 goles en un torneo de fase regular con Chivas.
El problema para el técnico argentino no sería únicamente encontrar un reemplazo, sino hacerlo en un equipo que históricamente ha tenido dificultades para encontrar un goleador constante. Después de Pulido, ningún atacante rojiblanco logró superar los siete goles en un torneo hasta la aparición de la ‘Hormiga’.
Además, González atraviesa actualmente una sequía importante, pues suma 689 minutos sin marcar en 10 partidosentre Liga MX y Leagues Cup. Sin embargo, sus 24 goles de la temporada anterior demostraron que tiene el potencial para convertirse en el referente ofensivo que Chivas llevaba años buscando.
La situación también llega en un momento delicado para Milito, quien tendrá que responder por los resultados del equipo sin una de sus principales armas. Si la directiva decide vender a González y no consigue encontrar un sustituto de garantías, buena parte de la responsabilidad recaerá sobre el entrenador.
El mercado de fichajes todavía estará abierto hasta el 11 de septiembre, por lo que Chivas tiene tiempo para reaccionar. Pero si la ‘Hormiga’ termina marchándose a Grecia, Milito podría quedarse con una presión adicional: encontrar un nuevo goleador o arriesgarse a pagar las consecuencias de perder al hombre que había solucionado uno de los grandes problemas históricos del Rebaño.