El mundo del béisbol está de luto. Tommy John, histórico lanzador de Grandes Ligas y protagonista involuntario de uno de los mayores avances médicos en la historia del deporte, falleció a los 83 años en su casa de Bradenton, Florida.
Los New York Yankees confirmaron su muerte este domingo. La causa no fue revelada, aunque el exlanzador había enfrentado cáncer de vejiga y otros problemas de salud durante los últimos años.
John construyó una extraordinaria trayectoria de 26 temporadas en las Grandes Ligas, pero su nombre quedó ligado para siempre a la revolucionaria operación que permitió prolongar su carrera cuando parecía prácticamente terminada.
En 1974, cuando tenía 31 años y lanzaba para Los Angeles Dodgers, sufrió una grave lesión en el ligamento colateral cubital de su codo izquierdo. Hasta entonces, una lesión de ese tipo prácticamente significaba el final de la carrera para un pitcher.
El doctor Frank Jobe realizó una novedosa reconstrucción del ligamento utilizando un tendón de otra parte del cuerpo. Las posibilidades de que John pudiera volver a lanzar al máximo nivel eran mínimas, pero decidió someterse al procedimiento.
El resultado terminó cambiando la medicina deportiva.
John consiguió regresar a las Grandes Ligas y no solamente volvió a lanzar: disputó otras 14 temporadas y consiguió 164 victorias después de la operación.
El procedimiento comenzó a ser conocido mundialmente como “cirugía Tommy John” y actualmente es una de las intervenciones más importantes para tratar lesiones de codo entre lanzadores y otros deportistas.
Figuras como Shohei Ohtani, Justin Verlander, Chris Sale y Jacob deGrom se encuentran entre los numerosos jugadores que han podido continuar sus carreras después de someterse al procedimiento.
La dimensión de su legado médico es enorme. En 2024, la Asociación Médica Estadounidense estimó que aproximadamente 35 por ciento de los lanzadores activos de MLB habían pasado por una cirugía Tommy John en algún momento de sus carreras.
Sin embargo, la trascendencia de aquella operación terminó eclipsando en ocasiones lo extraordinario que Tommy John también fue como jugador.
Debutó en las Grandes Ligas en 1963 y pasó por Cleveland Indians, Chicago White Sox, Los Angeles Dodgers, New York Yankees, California Angels y Oakland Athletics.
Terminó su carrera con marca de 288 victorias y 231 derrotas, efectividad de 3.34 y 760 apariciones. Fue seleccionado cuatro veces al Juego de las Estrellas y consiguió al menos 20 victorias durante tres temporadas diferentes.
Con los Yankees tuvo dos etapas y ganó 91 encuentros. En 1979 terminó con marca de 21-9 y un año después consiguió 22 victorias.
También disputó tres Series Mundiales, dos con los Dodgers y una con los Yankees, aunque nunca consiguió levantar el campeonato.
En 2013, tanto Tommy John como Frank Jobe fueron homenajeados por el Salón de la Fama del Béisbol debido a la enorme trascendencia que tuvieron para el deporte.
Días antes de su fallecimiento, John publicó un mensaje después de no poder asistir al Old-Timers Day de los Yankees. En él agradeció a quienes lo acompañaron durante su extensa carrera y recordó especialmente al médico que hizo posible su regreso.
Tommy John se marcha después de 26 temporadas, 288 victorias y una carrera extraordinaria. Pero su legado trascendió cualquier estadística: aquella decisión tomada en 1974 ayudó a cambiar para siempre el tratamiento de las lesiones de codo y permitió que innumerables jugadores pudieran regresar al diamante.
Su nombre seguirá formando parte del béisbol durante generaciones.