En días recientes cobró fuerza la versión de que Gianni Infantino habría prometido a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) facilitar su mudanza a la Conmebol a cambio de apoyo político. Sin embargo, más allá de especulaciones sin confirmación oficial, los estatutos de la FIFA establecen un marco institucional estricto que impide cualquier resolución por "dedazo".
Para que la Selección Mexicana pueda competir formalmente en el futbol sudamericano, la FMF debe agotar un proceso formal con múltiples intermediarios:
Aprobación de la confederación de destino: La FMF debe enviar una solicitud formal a la Conmebol y obtener el visto bueno de sus federaciones miembros.
Desvinculación de la confederación de origen: Con el aval sudamericano, México debe solicitar su salida a la Concacaf, la cual debe aprobarla o no presentar una oposición formal.
Ratificación de la FIFA: Una vez que ambas partes estén de acuerdo, el Consejo de la FIFA evalúa, debate y aprueba el cambio, determinando la fecha de integración.
Aunque la FIFA tiene la facultad de otorgar el cambio mediante la figura de "caso excepcional", el reglamento prevé escuchar la postura de la Concacaf. Por lo tanto, salvo que el organismo rector pase por encima del consenso regional, México requeriría de una negociación larga y formal para dar el salto al balompié sudamericano.