Santiago Giménez no pasa por su mejor momento. La lesión que sufrió en el tobillo derecho jugando con México ha trastocado todos sus planes. Eso y que el Milan ha fichado a otro nueve, a Gonçalo Ramos, por el que ha pagado 74 millones de euros convirtiéndose en el fichaje más caro de toda su historia. El mexicano sabe que si se queda tiene muy difícil tener minutos.
Por eso tiene ahora por delante tres semanas cruciales. El 1 de septiembre se cierra el mercado de fichajes en las grandes ligas europeas y a día de hoy el punta mexicano se debate entre seguir en el Milan sabiendo que lo va a tener muy crudo para jugar o salir a otro equipo italiano, en este caso la Lazio, o a Portugal, donde el Porto se ha interesado por llevárselo cedido. Son sus dos principales opciones a día de hoy, aunque todo puede cambiar en cualquier momento y aparecer algún pretendiente más.
De todos modos, su primer objetivo debe ser recuperarse perfectamente de esa nueva lesión en el tobillo derecho, lesión que sufrió en su último partido con México en el Mundial. Un problema físico que supone también un grave contratiempo para su posible fichaje por otro equipo, ya que le mirarán con lupa para saber si ese tobillo puede recuperarse al ciento por ciento. Giménez ya sabe que no va a poder empezar la temporada con normalidad se quede o no en el Milan. Esta lesión le va a condicionar ya desde un primer momento, pero también es consciente de que lo que decida puede ser crucial para su carrera deportiva.
Márquez, muy pendiente de él
Por eso debe priorizar el proyecto. Necesita sentirse importante otra vez como en el Feyenoord, ser un referente para el club al que vaya. Tener a un técnico que crea en él desde el primer minuto y que le espere aunque no llegue en plenitud física. Tiene tres semanas por delante para elegir su camino y recuperar su mejor versión. Una decisión que también será importante para Rafa Márquez, que seguro estará apoyando al delantero haga lo que haga, ya que debe ser una pieza importante para la Selección en estos años.