La XXV edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe cerró este sábado con una emotiva y vibrante ceremonia que dibujó un mapa de armonía, emotividad y compañerismo entre los países y territorios de la región, como solo lo puede hacer el deporte.
'Mi corazón está de fiesta', la canción oficial de los Juegos, se dejó escuchar poco antes de las 23.00 horas, y atletas, deportivas y oficiales de las delegaciones subieron a una plataforma en el centro del escenario de la Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto, en la capital dominicana.
El frenesí de los más de 5.000 personas presentes en el lugar fue exponenciado por luces multicolores, humo teatral y videos de algunos de los momentos más emotivos que se produjeron en las competiciones.
La producción así lo estableció antes de presentar a Juan Luis Guerra, que entonó 'Canto a la patria', canción que creó y donó al Estado dominicano en 2006, y que se ha convertido en el "segundo" himno nacional del país.
Guerra, desde hace años el más internacional de los artistas dominicanos, causó el furor entre la multitud con su interpretación solemne y festiva a la vez.
El contagioso ritmo de 'Mi corazón está de fiesta' seguía retumbando en la Arena Banreservas y el presidente dominicano, Luis Abinader; la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y la primera dama, Raquel Arbaje, empezaron se pusieron de pie para disfrutar del tema del grupo Los Ilegales, que más tarde se presentó en vivo y cerró con su pegajosa música una noche para el recuerdo.
"Durante estas dos semanas, no sólo hemos celebrado los Juegos, hemos festejado el talento, la disciplina y la amistad entre nuestros pueblos y volver a comprender esa capacidad que tiene el deporte, de recordarnos que podemos competir con todas nuestras fuerzas y, al terminar, poder estrecharnos las manos", afirmó Abinader en el discurso de cierre.
Destacó, "de manera especial", a los atletas dominicanos que impusieron un récord para su país de 150 medallas en Juegos Centroamericanos y otro más de 46 medallas de oro, para ocupar el quinto puesto en el medallero.
"Pero lo más importante", acotó Abinader, "es que la formidable actuación de nuestros atletas ha causado que miles de niños y niñas dominicanos hayan regresado a sus casas diciendo: algún día yo puedo ser como ellos", y el aforo reventó.
Las emociones no habían terminado, no. Momentos especiales se vivieron con el reconocimiento a voluntarios, atletas y al propio presidente del Comité Organizador, José Monegro, quien lloró durante varios minutos cuando recibió una placa de reconocimiento que el entregó el presidente de Centro Caribe Sports, el dominicano Luis Mejía Oviedo.
Mejía, un veterano dirigente deportivo regional, se tomó el escenario para sí con su peculiar estilo de hablar y actuar.
Entregó medallas de oro al levantador de pesas colombiano Jeison López, quien rompió su anterior marca mundial en los 88 kilos en arranque con 288 kilogramos, al tiempo de reconocer el "trabajo" y "esfuerzo" para con los Juegos que realizó el ministro de Deportes dominicano, Kelvin Cruz.
También fue reconocido el velocista dominicano Christopher Melenciano, corredor con discapacidad auditiva que formó parte del equipo que ganó la medalla de oro en el relevo 4x400 mixto.
"Me siento muy orgulloso por el éxito de montar estos Juegos, que hicieron que Centro Caribe Sports sea más respetado a nivel internacional. La República Dominicana respondió a cada desafío con grandeza y que, no solo cumple lo que promete, sino que lo cumple con calidad", afirmó Mejía.
Aseguró que el país cumplió con todas las tareas que demandaron los Juegos Centroamericanos y del Caribe y prometió que su celebración hará crecer aún más el deporte en el país.
"El presidente (salvadoreño Nayib) Bukele salvó los Juegos con la edición de 2023 y usted, señor presidente, usted ha sembrado una historia de 100 años con su apoyo decidido a esta edición", dijo Mejía como reconocimiento a Abinader.
Las lágrimas de la noche
Una vez repuesto de la emoción, Monegro aseguró que los Juegos alcanzaron a mas de 831 millones de personas, según mediciones autorizadas.
"Tenía un discurso, pero para qué discursear cuando hemos visto a Juan Luis Guerra, que llamó desde España para decir que quería estar presente esta noche. Para qué discursear si hemos demostrado, los países centroamericanos y caribeños, que nos parecemos y nos queremos", afirmó Monegro.
Definió a Abinader como un "activista más" del comité organizador, pues estaba "día por día" al tanto de cómo marchaba el proceso.
"Algunos de los países participantes hablamos el español, otros el inglés y también otros el francés, pero, en realidad, todos hablamos el mismo idioma, el idioma del amor", apuntó.
Luego de proyectarse un video con la lenta extinción de la llama de los Juegos, que flameó por 15 días en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, el grupo Ilegales calentó el lugar reuniendo a su alrededor de los atletas, algunos de los cuales se llenarán de nostalgia al saber que, la fiesta deportiva que reunió a mas de 6.200 atletas y deportistas, ya es parte de la historia