La retirada del plan de Gianni Infantino para vender parte de las ganancias de la Copa del Mundo a inversionistas privados no puso fin a la crisis dentro de la FIFA. Por el contrario, la decisión abrió un nuevo frente político en el futbol internacional, donde UEFA y Concacaf cuestionan abiertamente el liderazgo del presidente del organismo.
Después de que Infantino desistiera de su propuesta de crear una empresa valuada en 20 mil millones de dólares para administrar los derechos comerciales de los Mundiales con participación de capital privado, las principales confederaciones elevaron el tono de sus críticas e incluso dejaron abierta la posibilidad de impulsar un cambio en la presidencia de la FIFA.
UEFA fue contundente en su postura al asegurar que la actual dirigencia perdió la confianza de buena parte de la comunidad futbolística.
"Ninguna opción debe descartarse. El actual liderazgo de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchas otras asociaciones del futbol mundial", señaló el organismo europeo en un comunicado.
La confederación también cuestionó la manera en que se manejó el proyecto, calificándolo como un plan elaborado sin transparencia y sin consultar a las federaciones miembro.
Por su parte, Concacaf respaldó las críticas y exigió una revisión del liderazgo de la FIFA, al considerar que una iniciativa de tal magnitud refleja un problema de gobernanza.
"Una propuesta de esta magnitud no llega tan lejos por accidente. Es un síntoma de un liderazgo que ha dejado de poner al futbol en primer lugar", expresó el organismo.
El plan impulsado por Infantino contemplaba separar los negocios comerciales de la FIFA —incluidos los Mundiales masculino y femenino, así como el Mundial de Clubes— para integrarlos a una nueva empresa con un valor estimado de 20 mil millones de dólares, de la cual inversionistas privados controlarían el 20 por ciento.
El principal socio financiero sería una firma de inversión de Nueva York fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Sin embargo, la iniciativa encontró una fuerte oposición dentro y fuera de la FIFA. La renuncia del asesor de Infantino, Carlos Cordeiro, y las críticas públicas del director de operaciones del organismo, Kevin Lamour, terminaron por debilitar el proyecto, que finalmente fue retirado.
La polémica representa uno de los momentos más delicados del mandato de Gianni Infantino, quien anteriormente ya había impulsado propuestas que también fueron descartadas, como la creación de nuevos torneos con inversión de SoftBank en 2018 y la celebración de la Copa del Mundo cada dos años en 2021.
Aunque los estatutos de la FIFA permiten que Infantino busque un nuevo mandato, el ambiente político ha cambiado considerablemente. Las elecciones para la presidencia del organismo se celebrarán el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos, mientras que el registro de candidatos cerrará el 18 de noviembre de 2026.
Con el respaldo de UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática a una revisión del liderazgo, el futuro de Infantino al frente de la FIFA atraviesa uno de sus momentos de mayor incertidumbre.