La crisis política que rodea a Gianni Infantino en la presidencia de la FIFA sumó un nuevo y controvertido capítulo. Tras dar marcha atrás a su intención de vender entre el 20% y el 30% de las participaciones comerciales de la Copa del Mundo debido al rechazo unánime de confederaciones como la UEFA, AFC y Concacaf, una filtración periodística ha dejado al descubierto las elevadas aspiraciones económicas del directivo italo-suizo.
De acuerdo con un reporte firmado por el periodista Martyn Ziegler en el medio británico The Times, Infantino proyectaba elevar su salario anual hasta los 30 millones de dólares (más de 520 millones de pesos mexicanos). Adicionalmente, el plan contemplaba un esquema de bonificaciones extraordinarias vinculadas al flujo de capital privado que ingresara al organismo rector por la venta de las participaciones del certamen.
La investigación también detalla la estrategia de negociación interna empleada por la FIFA: aquellas federaciones miembro que respaldaran abiertamente la iniciativa recibirían un pago casi inmediato de 40 millones de dólares, mientras que las asociaciones opositoras únicamente percibirían 10 millones en caso de aprobarse el proyecto. Aunque el plan fue desechado de forma definitiva, el hallazgo incrementa la presión de la UEFA y otros organismos para buscar un relevo en la presidencia de la FIFA durante las elecciones del próximo año.