La Selección de Italia atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente. A la frustración por quedarse fuera de las últimas Copas del Mundo se suma ahora una nueva crisis institucional relacionada con la elección del próximo entrenador de la Azzurra.
El nombre de Andrea Pirlo había tomado fuerza en los últimos días como principal candidato para asumir el cargo, pero su llegada se frenó de manera inesperada debido a su vínculo con una empresa rusa de apuestas, de la cual el exfutbolista es embajador, situación que él mismo reconoció públicamente.
La decisión provocó una fuerte sacudida dentro de la Federación Italiana de Futbol (FIGC) y generó malestar en Paolo Maldini, director técnico del organismo, y en Leonardo, su principal asesor, quienes apenas habían sido nombrados hace dos semanas.
Según medios italianos, ambos dirigentes analizan presentar su renuncia tras el rechazo definitivo de Pirlo, ya que eran los principales impulsores de su candidatura para liderar la reconstrucción del combinado nacional.
La polémica obligó al presidente del futbol italiano, Giovanni Malagó, a convocar una reunión de emergencia este lunes. Sin embargo, el encuentro estuvo marcado por la incertidumbre, ya que la FIGC no emitió ningún comunicado oficial sobre el futuro de Maldini y Leonardo.
Al término de la reunión, varios dirigentes aseguraron haberse enterado de la posible dimisión de ambos por la prensa, mientras que el presidente de la Serie A, Ezio Maria Simonelli, reconoció que la tensión dentro de la federación era evidente.
"Maldini había elegido a Pirlo, pero este no será seleccionador. Lo lamento porque considero que Paolo era una gran elección para la federación", declaró Simonelli ante los medios.
En la misma línea, Giancarlo Abete, presidente de la Liga Nacional de Aficionados, señaló que las renuncias todavía no se han formalizado, aunque admitió que la situación es delicada.
La crisis también provocó la reacción del ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, quien pidió a la FIGC resolver el problema cuanto antes para evitar un mayor deterioro de la imagen del futbol italiano.
Por ahora, el organismo sigue sin definir a su nuevo seleccionador y la posibilidad de perder a Maldini y Leonardo amenaza con profundizar aún más la inestabilidad de una Azzurra que busca desesperadamente volver a la élite internacional tras su tercera ausencia consecutiva en una Copa del Mundo.