El Gran Premio de Hungría se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para Sergio 'Checo' Pérez y la escudería Cadillac. El piloto mexicano saldrá desde el fondo de la parrilla en la posición 22 este domingo en el trazado del Hungaroring, un resultado amargo que refleja las severas complicaciones técnicas que ha atravesado su equipo durante todo el fin de semana.
La jornada comenzó a torcerse desde la Práctica Libre 3 (PL3), sesión en la que el tapatío no pudo ver actividad debido a una falla en la caja de cambios de su monoplaza. Esta pérdida de tiempo en pista pasó factura durante la sesión de clasificación, donde el comportamiento del auto MAC-26 estuvo lejos de ser el óptimo.
“Estoy decepcionado. Después de lo de la caja de cambios, las sensaciones con el auto fueron bastante extrañas. Lo que más me preocupa ahora es entender qué está pasando de cara a mañana, porque ese es el verdadero problema. En un circuito como este, si el auto está fuera de balance, el costo en rendimiento puede ser enorme”, declaró Checo al término de la tanda.
El tapatío enfatizó que las curvas de alta velocidad son el punto donde mayor inestabilidad percibe, e hizo hincapié en el avance que han mostrado rivales directos como Aston Martin —escudería que introdujo 16 paquetes de mejoras para este Gran Premio—, dejando a Cadillac en una posición vulnerable en la parte baja de la tabla.
“Se siente como si nos estuviéramos quedando atrás. Ha sido un fin de semana muy complicado de nuestro lado del garaje. En este momento hay muchas incertidumbres alrededor del comportamiento del auto. Tenemos que lograr entender y resolver todos esos pequeños detalles, porque creo que, juntos, pueden marcar una diferencia enorme”, concluded el mexicano.