La semifinal entre Argentina e Inglaterra dejó mucho más que la remontada de la Albiceleste. El encuentro estuvo cargado de tensión, roces constantes y varias acciones polémicas, entre ellas una protagonizada por Declan Rice que pudo haber terminado con su expulsión, pero que Lionel Messi decidió no llevar más allá.
La jugada ocurrió en los primeros minutos del partido, cuando el capitán argentino intentó escapar de la marca de Elliot Anderson y Harry Kane. Anderson sujetó del hombro al '10', pero el árbitro dejó seguir la acción aplicando la ley de la ventaja.
Una vez detenido el juego, Messi reclamó la infracción al cuerpo arbitral, lo que provocó un intercambio entre jugadores de ambas selecciones y elevó la tensión sobre el césped.
Fue durante ese conato cuando Declan Rice realizó un gesto que rápidamente llamó la atención. Las cámaras captaron al mediocampista inglés cubriéndose completamente la boca mientras se dirigía primero a Enzo Fernández y, segundos después, al propio Messi. Más tarde repitió la misma acción frente a Alexis Mac Allister.
El episodio generó debate porque situaciones similares ya habían sido castigadas en este Mundial bajo la llamada "Ley Prestianni", también conocida como "Ley Vinicius".
Esta modificación del reglamento permite que el VAR intervenga cuando un futbolista se cubre la boca para dirigirse a un rival o al árbitro, con el objetivo de detectar posibles insultos, expresiones discriminatorias o agresiones verbales que puedan pasar desapercibidas.
Durante la Copa del Mundo, tanto Miguel Almirón como Piero Hincapié fueron expulsados tras revisiones del VAR por acciones similares. En ambos casos, los rivales reclamaron la conducta, lo que derivó en la revisión de las imágenes y la posterior tarjeta roja.
En cambio, Messi optó por no insistir en el comportamiento de Rice. Aunque el argentino protestó la falta previa, no realizó reclamos por el gesto del futbolista del Arsenal, por lo que el árbitro Ismail Elfath tampoco fue llamado a revisar la acción.
La polémica no pasó a mayores y el partido continuó hasta que Argentina logró remontar el marcador con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, asegurando su pase a la final del Mundial 2026, donde enfrentará a España.