La Concacaf dio a conocer las sanciones derivadas de los incidentes ocurridos al término de la final de la Concachampions 2026 entre Tigres y Toluca. El organismo disciplinario impuso diversos castigos a jugadores de ambos equipos, destacando la suspensión de siete partidos para el arquero Nahuel Guzmán.
Los hechos se registraron una vez concluido el encuentro en el que Toluca se proclamó campeón del torneo. La tensión acumulada durante el partido derivó en un altercado colectivo que involucró a futbolistas de ambos clubes y retrasó el inicio de la ceremonia de premiación.
Tras analizar los reportes arbitrales y las pruebas disponibles, el Comité Disciplinario determinó que Nahuel Guzmán utilizó lenguaje abusivo contra los oficiales del encuentro y participó activamente en la confrontación, motivos por los que recibió una suspensión de siete encuentros, la sanción más fuerte anunciada por la Concacaf.
El organismo también confirmó castigos para otros protagonistas de la pelea. André-Pierre Gignac, de Tigres, y Antonio "Pollo" Briseño, de Toluca, fueron suspendidos tres partidos cada uno por su participación en los incidentes posteriores al silbatazo final.
La bronca comenzó después de que presuntamente Ángel Correa intentara agredir a Antonio Briseño, situación que provocó que jugadores de ambos equipos se involucraran en una discusión que rápidamente escaló dentro del terreno de juego.
Las sanciones deberán cumplirse durante la próxima edición de la Concachampions, por lo que tanto Tigres como Toluca podrían afrontar el inicio del torneo continental sin algunos de sus futbolistas más importantes.
Con esta resolución, la Concacaf busca enviar un mensaje de disciplina tras los acontecimientos ocurridos en una final marcada por la intensidad dentro de la cancha y por los incidentes que empañaron la celebración del campeonato.