El 13 de julio de 2014 quedó grabado para siempre en la memoria del futbol mundial. En el mítico Estadio Maracaná, Alemania derrotó 1-0 a Argentina en la Final de la Copa del Mundo de Brasil gracias a un gol inolvidable de Mario Götze, quien apareció en el tiempo extra para darle a los europeos su cuarto título mundial.
A doce años de aquel encuentro, el recuerdo sigue vigente como uno de los capítulos más dolorosos para la Albiceleste y, al mismo tiempo, uno de los más gloriosos para el futbol alemán.
Después de un partido intenso y con pocas diferencias entre ambas selecciones, el marcador permaneció igualado durante los 90 minutos reglamentarios.
Fue hasta el minuto 113 cuando André Schürrle envió un centro preciso desde la banda izquierda que Mario Götze controló con el pecho antes de definir de zurda ante la salida de Sergio Romero.
La anotación desató la euforia alemana y terminó por sentenciar una de las finales más cerradas de la historia reciente de los Mundiales.
Antes del tanto de Götze, la Selección Argentina tuvo opciones claras para quedarse con el campeonato.
Entre las más recordadas destacan el mano a mano desperdiciado por Gonzalo Higuaín, el disparo cruzado de Lionel Messi que pasó muy cerca del poste y la vaselina de Rodrigo Palacio, que terminó en las manos de Manuel Neuer.
La ausencia por lesión de Ángel Di María también fue un factor que condicionó al conjunto dirigido por Alejandro Sabella.
Pese a la derrota, Lionel Messi fue elegido como el Mejor Jugador del torneo.
La fotografía del capitán argentino caminando en solitario con el Balón de Oro entre sus manos y un rostro de profunda tristeza se convirtió en una de las imágenes más icónicas en la historia de las Copas del Mundo, reflejando la frustración de quedarse a un paso del máximo objetivo.
El dolor vivido en el Maracaná encontró su recompensa en Qatar 2022, cuando Argentina conquistó su tercera Copa del Mundo tras vencer a Francia en una de las finales más emocionantes de todos los tiempos.