El esperado regreso de Conor McGregor (22-7) a la UFC terminó de la peor manera posible. Tras cinco años de ausencia, el irlandés volvió al octágono para enfrentar a Max Holloway (28-9) en el combate estelar de UFC 329, pero una lesión en la rodilla derecha obligó al árbitro a detener la pelea apenas unos segundos después del inicio.
Desde su caminata hacia la jaula, McGregor llamó la atención al mostrar molestias evidentes en la pierna derecha. Apenas lanzó un par de patadas, comenzó a resentirse físicamente y Holloway advirtió de inmediato al réferi que su rival no estaba en condiciones de continuar. La pelea fue detenida a los pocos segundos, decretando la victoria por nocaut técnico para el hawaiano.
Las imágenes posteriores incrementaron la polémica, ya que mostraron a "The Notorious" cojeando incluso antes de ingresar al octágono, lo que generó cuestionamientos sobre si realmente estaba en condiciones de competir.
El desenlace dejó un sabor amargo en una cartelera que había sido catalogada como una de las mejores del año. Holloway consiguió el triunfo, aunque sin la oportunidad de medirse realmente con el excampeón irlandés. Ahora, las dudas apuntan al futuro de McGregor y a si esta lesión marcará el final de su carrera o si aún cumplirá el último combate que mantiene bajo contrato con la UFC.
Pimblett brilla en la coestelar
Paddy Pimblett (24-4) protagonizó una de las actuaciones más contundentes de la noche al someter a Benoit Saint-Denis en apenas 52 segundos, recuperándose de su derrota anterior y volviendo a colocarse en la conversación por una oportunidad titular.
La cartelera también dejó victorias destacadas de Brandon Royval, King Green, Robert Whittaker y el debut soñado del campeón olímpico Gable Steveson, quien noqueó a Elisha Ellison en el primer asalto y confirmó su enorme potencial en la división de peso completo.