La participación de la Selección Mexicana en el Mundial 2026 ha dejado un balance de orgullo individual que ha sacudido las oficinas centrales de la FIFA. El delantero del Al-Qadsiah, Julián Quiñones, firmó una de las actuaciones más brillantes y determinantes en la historia moderna del Tricolor, rendimiento que le valió ser catalogado formalmente como el décimo mejor futbolista de todo el certamen global.
Por primera vez desde que el máximo organismo del fútbol implementó el FIFA Power Rankings —el riguroso sistema métrico que evalúa el desempeño táctico y estadístico de cada atleta minuto a minuto—, un jugador de México logró ingresar al selecto grupo de los diez mejores del planeta.
Con una imponente valoración ofensiva de 6.83, Quiñones cerró el Top 10 definitivo de la competencia. El atacante mexicano se consolidó como el único representante de toda la Concacaf en este listado de gala, compartiendo créditos con las superestrellas mundiales que dominan las ligas de Europa y Sudamérica.
Bajo la tutela de Javier "El Vasco" Aguirre, la pantera se convirtió en el faro ofensivo del equipo nacional, acumulando 410 minutos sobre el terreno de juego, anotando cuatro goles y aportando una asistencia, con lo que tuvo participación directa en cinco anotaciones.
Su idilio con las redes comenzó en la velada de inauguración frente a Sudáfrica, continuó en el cierre grupal contra la República Checa y se extendió con autoridad en la fase de matar o morir al vacunar consecutivamente a Ecuador en los 16vos y a Inglaterra en los Octavos de Final. Con este póker de anotaciones, Quiñones igualó la legendaria marca de Luis "El Matador" Hernández (Francia 1998) y Javier "Chicharito" Hernández (Sudáfrica 2010) como los máximos romperredes aztecas en una sola justa mundialista.