Desde muy temprano, la pasión y el amor por el futbol se hizo presente en la Ciudad de México, específicamente en el Metro y Tren Ligero. Era común encontrarse con aficionados mexicanos e ingleses que entre playeras y canticos comenzaban a darle color a la previa de un partido que ha generado esperanza e ilusión al aficionado ‘tricolor’.
Al llegar a los alrededores del estadio, el ambiente era de felicidad y alegría. El acceso era controlado y únicamente podían ingresar las personas con boleto y/o acreditación. Desde familias, amigos e incluso mascotas portaban con orgullo los colores verde, blanco y rojo. No faltaron los bailes, las risas y el buen animo entre los asistentes.
Sin embargo, cuando todo parecía ‘Color de Rosa y Felicidad’, el clima tomó protagonismo. La lluvia apareció sobre el llamado ‘Coloso de Santa Úrsula’, tiempo después de activó el protocolo por tormenta eléctrica que afectó el inicio el encuentro.