Cabo Verde se despidió del Mundial 2026, pero regresó a casa como un auténtico campeón. En su primera participación en una Copa del Mundo, los Tiburones Azules conquistaron el respeto y la admiración del futbol internacional gracias a una campaña histórica que los convirtió en la gran revelación del torneo.
El conjunto dirigido por Bubista sorprendió desde la Fase de Grupos. Debutó con un empate sin goles frente a España, donde el arquero Vozinha fue la gran figura, y más adelante consiguió su primera victoria mundialista al remontar 3-1 a Uzbekistán para sellar un histórico pase a la fase de eliminación directa.
En los Dieciseisavos de Final, Cabo Verde volvió a competir de tú a tú ante otra campeona del mundo. Argentina necesitó llegar hasta los tiempos extra para superar a un equipo africano que nunca dejó de pelear y que se ganó el reconocimiento de aficionados de todo el planeta.
El recibimiento en Praia fue la prueba de ello. Cientos de seguidores colmaron el Aeropuerto Internacional Nelson Mandela para recibir a la selección con banderas, cánticos y una auténtica fiesta. Incluso un trabajador del aeropuerto rindió homenaje al equipo con una reverencia al momento de la llegada del avión.
La celebración continuó con una caravana por las calles de la ciudad y coincidió con el 51 aniversario de la Independencia de Cabo Verde. "Es un gran momento para nosotros estar aquí con nuestra gente", expresó Vozinha, reflejando el orgullo de un país que, sin importar la eliminación, encontró en su selección un motivo para celebrar.