La clasificación de la Selección de Estados Unidos a los octavos de final del Mundial 2026 quedó marcada por una de las decisiones arbitrales más controvertidas del torneo. Aunque el conjunto estadounidense derrotó 2-0 a Bosnia y Herzegovina, la expulsión de Folarin Balogun generó inconformidad entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
La acción ocurrió en la segunda mitad, cuando el delantero disputó un balón dividido. En primera instancia, el árbitro brasileño Raphael Claus dejó seguir la jugada sin mostrar tarjeta; sin embargo, tras recibir el llamado del VAR y revisar la repetición en el monitor, cambió su decisión y expulsó directamente al atacante por considerar que cometió una entrada con fuerza excesiva.
La sanción no solo dejó a Estados Unidos con un hombre menos durante el resto del encuentro, sino que también impedirá que Balogun dispute el duelo de octavos de final frente a Bélgica, una baja sensible considerando que el delantero suma tres goles y es el máximo anotador del equipo en la competencia.
El seleccionador Mauricio Pochettino cuestionó la decisión al asegurar que nunca existió intención de lesionar al rival y calificó la jugada como una acción propia de la disputa por el balón. En la misma línea se expresó Weston McKennie, quien afirmó que acciones similares durante el torneo no habían recibido el mismo castigo.
Las críticas también llegaron desde los medios internacionales. El exdelantero Thierry Henry consideró que el árbitro debió interpretar mejor la jugada y señaló que el uso de la repetición en cámara lenta puede hacer que ciertas acciones parezcan más graves de lo que realmente fueron.
La polémica reavivó el debate sobre la consistencia de los criterios arbitrales en el torneo. Muchos aficionados compararon la expulsión de Balogun con otras acciones similares que no terminaron en tarjeta roja, entre ellas una entrada protagonizada por Lionel Messi durante la fase de grupos, lo que alimentó las discusiones sobre la aplicación de las reglas.
De acuerdo con el reglamento, Balogun deberá cumplir automáticamente un partido de suspensión y no existe posibilidad de apelación, salvo que la sanción fuera superior a un encuentro. Por ello, Estados Unidos tendrá que afrontar uno de los partidos más importantes de su Mundial sin su principal referente ofensivo, en una ausencia que podría pesar en sus aspiraciones de seguir avanzando en el torneo.