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¿Y si sí? Del mito a la realidad: El "Tri" entierra los fantasmas del pasado

Plano Deportivo | 02 Julio 2026 | 14:09

Hay noches que marcan un antes y un después en la historia del balompié de una nación, y lo vivido en los dieciseisavos de final del Mundial fue, sin temor a la exageración, una catarsis colectiva.

La Selección Mexicana no solo derrotó por 2-0 a un combativo Ecuador, destruyó de un plumazo un fantasma psicológico que arrastraba desde hacía cuatro décadas. la alarmante incapacidad de ganar un partido de matar o morir en una Copa del Mundo.

Desde 1986, el fútbol mexicano se había acostumbrado al sufrimiento crónico, a las matemáticas de última hora y al doloroso techo de cristal de las rondas eliminatorias. Sin embargo, el proyecto de Javier Aguirre ha inyectado una dosis de resiliencia y madurez que este plantel pedía a gritos.

Con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, el "Tri" firmó una obra perfecta ante un coloso sudamericano, confirmando que la localía no es una presión, sino un combustible inagotable.

Si algo define a este equipo en lo que va del torneo es el orden, la defensa liderada por Johan Vásquez y César Montes, respaldada bajo los tres postes por Raúl Rangel, ha edificado una auténtica fortaleza.

México avanza a los octavos de final con una estadística que intimida a cualquiera, cuatro victorias consecutivas y cero goles en contra, en un torneo donde potencias de la talla de Alemania ya han hecho las maletas tras caer ante Paraguay, o Países Bajos fue borrado por Marruecos, la regularidad mexicana es un oasis de sensatez táctica.

El planteamiento inteligente anuló por completo las transiciones rápidas de Ecuador, no hubo espacio para el pánico, ni concesiones en el medio campo, fue la victoria de la autoridad.

La fiesta en el Ángel de la Independencia hasta cada rincón de México, se extenderá legítimamente, pero en el horizonte asoman los octavos de final, donde el nivel de exigencia alcanzará niveles monumentales ante el poderío de Inglaterra quien muy seguramente seria el rival de México.

La afición mexicana ha adoptado el famoso lema "¿Y si sí?", no desde la ilusión desmedida del desesperado, sino desde la confianza que otorga ver a un equipo jugar con personalidad, idea clara y hambre voraz. México ya rompió sus cadenas históricas; ahora, le toca demostrarle al mundo que está listo para reclamar su lugar entre la élite del fútbol mundial, el quinto partido ya no es una obsesión; es la consecuencia lógica de un equipo que aprendió a volar alto.

 

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