Con el acomodo de los líderes, sublíderes y los ocho mejores terceros lugares en la gran llave de los 32 mejores del planeta, el Mundial 2026 entra en su etapa más dramática: las rondas de eliminación directa. A partir de este momento, las jerarquías previas se disuelven y el reglamento de competencia se vuelve sumamente estricto.
Una de las dudas más comunes entre la fanaticada era si la posición de privilegio obtenida en la primera ronda (como el paso perfecto de la Selección Mexicana o el liderato de Suiza) serviría como un criterio de desempate a favor en caso de un juego cerrado. Se llegó a especular si el sembrado más alto avanzaría en automático o si tendría alguna ventaja administrativa, pero la FIFA ha dejado en claro que nada de eso tiene validez.
A partir de los 16vos de Final y hasta la gran Final de la Copa del Mundo, los méritos de la Fase de Grupos quedan completamente obsoletos. No importa si una selección avanzó caminando con 9 puntos o si se coló de último minuto como el octavo mejor tercer lugar de la competencia; en las llaves directas, ambos combinados arrancan exactamente en las mismas condiciones.
El mecanismo que aplicará el cuerpo arbitral para destrabar cualquier igualdad al concluir los 90 minutos reglamentarios es el formato clásico y conocido de la máxima justa veraniega:
Tiempos Extras: Si la pizarra se mantiene empatada tras el pitazo final del segundo tiempo, se procederá a jugar una prórroga dividida en dos tiempos de 15 minutos cada uno.
Tanda de Penales: En caso de que persista la paridad en el marcador global tras los 30 minutos de tiempo extra, el boleto a los Octavos de Final se definirá desde los once pasos.