Portugal avanzó a las eliminatorias del Mundial 2026 entre el alivio por la clasificación y las dudas que dejó su empate sin goles ante Colombia, un partido que la prensa portuguesa describe como gris y que sitúa ahora a la selección dirigida por el español Roberto Martínez ante un posible cruce con España si ambos equipos superan su próxima eliminatoria.
Los diarios deportivos se muestran críticos en la lectura del partido. A Bola centra su análisis en Diogo Costa, del que destacó que lo paró “todo”, con manos, pies y cuerpo, hasta dar la impresión de que Portugal tenía “dos porteros”. También recogió la defensa de Roberto Martínez, que elogió a Cristiano Ronaldo, felicitó al equipo y calificó de fantástica la actuación del guardameta portugués.
Record subraya el desenlace del grupo y el camino que se abre para Portugal, con Croacia como siguiente rival y un posible duelo con España si ambas selecciones superan su primera eliminatoria. El diario destaca además la comparecencia completa de Roberto Martínez tras el Colombia-Portugal y pone el foco en el encaje del equipo en el cuadro final.
O Jogo insiste precisamente en esa ruta hacia la final: Portugal, “comandada por el español Roberto Martínez”, queda segunda tras empatar con la líder Colombia y entra en una parte del cuadro en la que puede aparecer España como rival inmediato si los dos equipos siguen adelante.
Entre los diarios de información general, Público titula que “Colombia llevó el café y Portugal llevó el sueño”, una síntesis muy gráfica de la diferencia de intensidad entre ambos equipos. Su crónica presenta a una Colombia más despierta y agresiva frente a una Portugal espesa, incapaz de imponer autoridad.
Expresso transcurre por la misma línea crítica al señalar que “el tiempo no le sentó bien a Portugal” y que el equipo “solo sufrió y resistió antes de empezar el segundo Mundial”, en referencia a la fase eliminatoria que comienza ahora y que ya no permite tropiezos.
La radio TSF recurre a la ironía para rebajar la euforia generada por la goleada anterior: “El ketchup se abrió con Uzbekistán, pero el frasco era pequeño”, escribió tras el empate ante Colombia. La emisora resume así la falta de continuidad ofensiva de Portugal, que pasó de la abundancia goleadora a otro partido sin pegada.
La coincidencia de los medios portugueses es clara: Portugal sigue viva, pero no convence. Colombia le arrebató el primer puesto del grupo, Diogo Costa evitó un daño mayor y el equipo de Martínez entra en la fase decisiva más sostenido por su resistencia que por una demostración de poder futbolístico.
El cuadro añade un elemento de alto voltaje. Portugal jugará contra Croacia, y España lo hará frente a Austria. Si ambas selecciones ganan, se cruzarán en octavos de final, un duelo ibérico de enorme carga deportiva y simbólica.
Ese eventual Portugal-España tendría además un ingrediente singular: Roberto Martínez, el seleccionador luso, es español. El técnico podría verse ante la selección de su país natal desde el banquillo portugués, en un cruce que la prensa lusa ya empieza a contemplar como uno de los grandes relatos del Mundial.
Antes, sin embargo, Portugal tendrá que despejar sus propias dudas. Croacia aparece como una prueba de madurez para una selección con talento, pero obligada a jugar bastante más si quiere transformar la supervivencia ante Colombia en una candidatura real en las eliminatorias.