La Selección Mexicana llega a su tercer partido de la fase de grupos con la clasificación ya asegurada, lo que cambia por completo el enfoque del encuentro ante Chequia. El equipo de Javier Aguirre puede permitirse administrar cargas, ajustar piezas y, al mismo tiempo, mantener el ritmo competitivo antes de la etapa de eliminación directa, mientras que el rival europeo llega obligado a sumar para no despedirse del torneo.
México se perfila con una alineación en la que destaca la posible presencia de Guillermo Ochoa en la portería, en lugar de Raúl “Tala” Rangel. En la defensa aparecerían Jorge Sánchez por derecha, César Montes y Johan Vásquez como centrales, y Mateo Chávez como lateral izquierdo, en una de las principales novedades del once, con Jesús Gallardo descansando tras la carga de minutos.
En el medio campo, el equipo se proyecta con Erik Lira como eje de contención, acompañado por Luis Romo y Obed Vargas, buscando mantener equilibrio sin desgastar a piezas clave. En ataque, la idea sería sostener el tridente con Alexis Vega, Santiago Giménez y Roberto Alvarado, aunque no se descartan ajustes durante el partido dependiendo del desarrollo del marcador.
Chequia saldría con la obligación de proponer, con Matej Kovar en el arco y una línea defensiva integrada por Vladimir Coufal, Robin Hranac, Tomas Holmes y Ladislav Krejci. En el medio campo aparecerían Vladimir Darida, Lukas Cerv y Michal Sadilek, mientras que en ofensiva la principal referencia sería Patrik Schick, acompañado por Adam Hlozek y Alexandr Sojka, en un equipo que necesita la victoria para mantener vivas sus aspiraciones.
El choque presenta dos realidades opuestas: México con margen para rotar sin perder competitividad, y Chequia con la urgencia de ir al frente desde el inicio.