El dominicano Rafael Devers salió al paso de la controversia generada durante el partido del pasado domingo entre los San Francisco Giants y los Miami Marlins, asegurando que su aparente negativa a abandonar el encuentro fue producto de un malentendido con el manager Tony Vitello y no un acto de rebeldía.
El incidente ocurrió en la novena entrada, cuando los Giants buscaban empatar el marcador. Después de negociar una base por bolas, Devers fue sustituido por el corredor emergente Jonah Cox para aportar mayor velocidad en las bases. Sin embargo, las imágenes mostraron al pelotero intercambiando señas con el dirigente antes de abandonar el terreno, situación que generó múltiples interpretaciones.
Devers explicó que días antes había informado al cuerpo técnico sobre una molestia en el tendón de la corva y, al momento del cambio, pensó que la decisión estaba relacionada con esa situación física.
“Creí que me estaban sacando por la molestia que había comentado previamente. Por eso hice la señal de que me encontraba bien para seguir jugando. Pienso que todo se interpretó de una manera diferente”, comentó el bateador dominicano.
Tras la derrota de San Francisco, el jugador sostuvo una conversación con Vitello para aclarar lo sucedido y ofreció una disculpa por la confusión generada en un momento de alta tensión dentro del partido.
Más allá de la aclaración, Devers también mostró su molestia por la cobertura mediática del episodio. El pelotero consideró que la situación fue magnificada y aseguró que con frecuencia se generan interpretaciones exageradas sobre sus acciones debido a su perfil reservado frente a la prensa.
Según el dominicano, la falta de declaraciones constantes y su bajo nivel de exposición pública suelen provocar que algunos episodios adquieran una dimensión mayor a la que realmente tienen dentro del vestidor.
La reacción del jugador generó opiniones divididas entre aficionados y analistas. Mientras algunos respaldaron su explicación y coincidieron en que el incidente fue sobredimensionado, otros consideraron que evitó asumir completamente la responsabilidad por lo ocurrido.
La polémica llega en un momento complicado para los Giants, que atraviesan una temporada irregular y acumulan resultados por debajo de las expectativas. Además, la organización recientemente enfrentó cuestionamientos por un episodio relacionado con varios lanzadores que modificaron parte de su uniforme durante una celebración institucional del club.
En lo deportivo, Devers tampoco vive su mejor momento. Tras un sólido mes de mayo, el bateador ha visto disminuir su producción ofensiva durante junio, reflejando la inconsistencia que ha marcado gran parte de la campaña para San Francisco. Aun así, continúa siendo una de las principales piezas ofensivas del equipo mientras la temporada se acerca a su punto medio.