La magia del Mundial volvió a hacerse presente. No fue con una goleada ni con una exhibición ofensiva, sino con un empate que vale como una victoria para un debutante y sabe a derrota para una selección que llegó con la obligación de pelear por los dieciseisavos de final.
Curaçao firmó una página dorada en su historia al igualar 0-0 con Ecuador y sumar el primer punto mundialista de su existencia. La pequeña nación caribeña, de apenas 150 mil habitantes, mantuvo vivas sus esperanzas de avanzar de ronda, mientras que la Tri quedó al borde del abismo en el Grupo E.
Después de recibir una dura goleada frente a Alemania en su presentación, el conjunto dirigido por Dick Advocaat respondió con personalidad. Lejos de intimidarse ante un rival con mayor jerarquía, apostó por el orden, la disciplina táctica y una defensa prácticamente infranqueable.
La gran figura del encuentro fue Eloy Room. El guardameta sostuvo a Curaçao con una actuación memorable, negándole el gol a Enner Valencia, Gonzalo Plata, John Yeboah, Pedro Vite, Moisés Caicedo y Kevin Rodríguez, quienes se estrellaron una y otra vez contra el muro caribeño.
Ecuador dominó la posesión y generó las mejores oportunidades durante los 90 minutos. En la segunda mitad encerró a Curaçao en su propio campo, bombardeó el área rival y buscó el gol desde todos los frentes, pero careció de contundencia. Conforme avanzó el reloj, la ansiedad se apoderó de la Tri y el empate terminó convirtiéndose en una pesada losa.
Sin renunciar al ataque, Curaçao también encontró espacios para responder al contragolpe. Los hermanos Bacuna, Tahith Chong y Jürgen Locadia inquietaron en varias ocasiones y dejaron claro que el histórico resultado fue producto tanto de su sacrificio defensivo como de una actuación inteligente y valiente.
El silbatazo final tuvo significados completamente opuestos. Para Curaçao fue una celebración histórica: el primer punto mundialista de un país diminuto que sigue soñando con convertirse en una de las grandes revelaciones de la Copa del Mundo.
Para Ecuador, en cambio, fue un golpe devastador. Con apenas un punto en dos jornadas, la Tri está obligada a sorprender a Alemania en la última fecha si quiere mantener con vida sus aspiraciones de avanzar a los dieciseisavos de final.