La imagen de los aficionados japoneses recogiendo basura en las gradas y de sus selecciones dejando impecables los vestidores se ha convertido en una de las postales más reconocidas del futbol internacional. A unas horas del duelo ante Túnez, el técnico de Japón, Hajime Moriyasu, explicó el origen de una práctica que considera parte esencial de la cultura de su país.
El estratega señaló que en Japón existe una fuerte conciencia colectiva sobre el cuidado de los espacios públicos y la responsabilidad de dejar cada lugar en mejores condiciones de como fue encontrado. Aunque reconoció que algunas personas han cuestionado estas acciones al considerar que podrían interferir con el trabajo del personal de limpieza, aseguró que la intención siempre ha sido colaborar y mostrar respeto por el entorno.
La filosofía japonesa también se ha reflejado en Monterrey, donde seguidores de la selección asiática solicitaron alrededor de mil bolsas para recolectar residuos al finalizar el encuentro frente a Túnez, manteniendo una costumbre que han llevado a distintas competencias internacionales.
Moriyasu destacó que esta mentalidad de cooperación forma parte de la educación cotidiana en Japón y recordó que incluso durante los entrenamientos del equipo los jugadores participan en tareas simples como recoger material de trabajo o colaborar con el personal encargado de las instalaciones.
Más allá de la cultura y las tradiciones, Japón afrontará un compromiso con significado especial. El enfrentamiento ante la Selección de Túnez será el partido número 1000 en la historia de las Copas del Mundo, una cifra histórica que convierte al duelo en un momento simbólico para el futbol internacional.
El seleccionador japonés reconoció el orgullo que representa formar parte de ese acontecimiento y expresó su deseo de que el encuentro esté a la altura de una fecha tan significativa, con una actuación que quede en la memoria de los aficionados y contribuya a escribir un nuevo capítulo en la historia de los Mundiales.