A más de dos décadas de distancia, el gol de Jared Borgetti contra Italia en el Mundial de 2002 sigue ocupando un lugar especial en la memoria de los aficionados mexicanos. El exdelantero del Tricolor recordó cómo construyó aquella jugada que terminó sorprendiendo al legendario portero italiano Gianluigi Buffon.
Durante una charla en el podcast El RePortero, conducido por Yosgart Gutiérrez, Borgetti explicó que la acción comenzó con una larga secuencia de toques de México antes del servicio de Cuauhtémoc Blanco. En el área, el atacante peleaba la posición con defensores de talla mundial como Paolo Maldini y Fabio Cannavaro mientras buscaba generar un espacio para rematar.
El exgoleador reconoció que originalmente no tenía pensado disparar a portería. Su intención era controlar el balón y habilitar a alguno de sus compañeros que llegaban de frente. Sin embargo, la trayectoria del pase cambió por completo su decisión.
“La lógica era bajarla y generar una segunda jugada, pero el balón venía con una comba que me favorecía. En ese instante utilicé un recurso que normalmente no estaba planeado”, recordó.
Aquella maniobra terminó convirtiéndose en uno de los goles más espectaculares en la historia de México en Copas del Mundo. Incluso Buffon ha reconocido con el paso de los años que fue una de las mejores anotaciones que recibió a lo largo de su carrera.
Borgetti también confesó que, de haber fallado, seguramente habría sido duramente criticado por intentar una definición tan poco convencional. Sin embargo, explicó que ese tipo de decisiones forman parte del instinto que desarrolla un delantero tras años de entrenamiento.
“El delantero tiene que resolver en una fracción de segundo. Practicas muchas situaciones porque sabes que algún día te van a tocar en un partido”, señaló.
Más allá del empate 1-1 ante Italia, aquella imagen quedó grabada para siempre en la historia del futbol mexicano. El propio Borgetti admite que todavía hoy, 24 años después, sigue encontrando aficionados que le recuerdan aquel remate imposible que silenció a una de las mejores defensas del mundo y dejó una postal imborrable para el Tricolor.