La fiebre de la Copa del Mundo 2026 se siente con fuerza en Guadalajara. A un día del enfrentamiento entre México y Corea del Sur, miles de aficionados se han volcado a las calles para demostrar su apoyo a la Selección Mexicana en lo que será un partido histórico para la ciudad.
La llegada del conjunto dirigido por Javier Aguirre provocó una auténtica fiesta en los alrededores de su hotel de concentración. Entre mariachis, fuegos artificiales, cánticos y banderas tricolores, los seguidores mexicanos dieron una bienvenida multitudinaria al equipo nacional.
Entre los asistentes se encontraba Kevin Peraza, aficionado que viajó desde la frontera norte del país para vivir de cerca la experiencia mundialista.
"Es la primera vez que vivo una Copa del Mundo físicamente. Venimos con la ilusión de ver ganar a México y soñar con algo grande", comentó.
Aunque Guadalajara fue una de las sedes de las Copas del Mundo de 1970 y 1986, será la primera vez que la Selección Mexicana dispute un partido mundialista en esta ciudad, un hecho que ha incrementado todavía más la expectativa de los aficionados.
Para quienes no lograron conseguir una entrada al Estadio Guadalajara, el FIFA Fan Fest se ha convertido en la principal alternativa. Miles de personas se reunirán en el centro de la ciudad para seguir el encuentro y disfrutar del ambiente que solo una Copa del Mundo puede generar.
La presencia de Corea del Sur también ha dejado una huella especial en la ciudad. Desde hace varios días, la selección asiática estableció su campamento base en Guadalajara y ha sido recibida con hospitalidad por los habitantes. Incluso se han organizado actividades culturales y recreativas entre ambas aficiones, incluyendo una convocatoria masiva para bailar el popular tema "Gangnam Style".
Ante la gran movilización de personas, las autoridades locales prepararon operativos especiales de seguridad tanto en el Fan Fest como en la Glorieta de La Minerva, el tradicional punto de reunión donde los tapatíos celebran los triunfos deportivos más importantes.
Más allá de lo que ocurra dentro de la cancha, Guadalajara ya vive una jornada inolvidable. Las calles están teñidas de verde, blanco y rojo, la emoción se respira en cada rincón y la ciudad espera que la fiesta continúe después del silbatazo final, con un resultado que mantenga viva la ilusión mexicana en esta Copa del Mundo.