Nueva Zelanda volvió a demostrar que es una selección incómoda en los Mundiales. Los All Whites rescataron un empate 2-2 frente a Irán y extendieron una racha que ya se ha convertido en una curiosidad histórica: no pierden un partido de Copa del Mundo desde 1982.
El equipo oceánico golpeó temprano con un gol de Elijah Just al minuto 7 tras una asistencia de Chris Wood. Irán reaccionó y encontró el empate gracias a Ramin Rezaeian al 32', en un encuentro marcado por la intensidad y el contexto que rodea al combinado asiático, que llegó al torneo en medio de un clima de tensión política e incertidumbre internacional.
Lejos de intimidarse, Nueva Zelanda volvió a ponerse en ventaja al inicio de la segunda mitad. Otra vez apareció Elijah Just, culminando un contragolpe para firmar su doblete y acercar a los oceánicos a una victoria histórica.
Sin embargo, Irán encontró fuerzas para responder. Mohammad Mohebbi empató de cabeza al minuto 64 y mantuvo con vida a los iraníes, que buscaron el triunfo hasta el final liderados por Mehdi Taremi y Rezaeian.
El empate dejó sensaciones encontradas. Irán evitó una derrota dolorosa en un momento especialmente sensible para el país, mientras que Nueva Zelanda confirmó que sigue siendo un rival difícil de vencer en la Copa del Mundo.
La estadística es sorprendente: los All Whites no pierden un partido mundialista desde el 4-0 que les propinó Brasil en España 1982. Desde entonces, empataron sus tres encuentros en Sudáfrica 2010 y ahora suman otro resultado positivo en su regreso al torneo. No ganan mucho, pero tampoco pierden.