Derrick Lewis volverá a ser protagonista de una de las historias más llamativas dentro de las artes marciales mixtas. El veterano peso pesado de UFC fue agregado a la cartelera de Freedom 250, evento que se realizará en los jardines de la Casa Blanca, gracias a una petición directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Todo comenzó después de una victoria por nocaut de Lewis en Tennessee. Tras el combate, Dana White, presidente de UFC, le pasó su teléfono para que pudiera conversar brevemente con Trump, quien siguió de cerca el resultado.
Aunque el peleador evitó revelar el contenido de aquella conversación, el episodio marcó el inicio de una serie de acontecimientos que terminaron llevándolo a uno de los eventos más mediáticos en la historia de la organización.
Según explicó White, durante una función celebrada en Miami, Trump preguntó directamente por qué Lewis no formaba parte de la cartelera especial que UFC preparaba para la celebración de Freedom 250. Minutos después, el dirigente llamó al peleador para ofrecerle un lugar en el evento.
La respuesta de Lewis fue inmediata. El estadounidense aceptó sin dudarlo, motivado tanto por la oportunidad deportiva como por la posibilidad de competir en un escenario tan inusual como la residencia presidencial.
A sus 41 años, Lewis continúa siendo una de las figuras más populares de UFC. Con 16 nocauts, posee el récord de más victorias por esta vía en la historia de la empresa y se ha convertido en uno de los peleadores más carismáticos del deporte.
Su historia también es una de superación. Durante su juventud enfrentó diversos problemas legales y pasó varios años en prisión antes de encontrar en las artes marciales mixtas una oportunidad para cambiar su vida. Tras recuperar la libertad, comenzó su carrera profesional y logró abrirse camino hasta convertirse en contendiente al campeonato de peso pesado.
Aunque nunca consiguió el cinturón de la división en sus dos intentos por el título, Lewis se ganó el reconocimiento de los aficionados gracias a su estilo explosivo dentro del octágono y a sus peculiares celebraciones después de cada victoria.
Ahora tendrá una nueva oportunidad para sumar otro capítulo a su trayectoria cuando enfrente a Josh Hokit en Freedom 250. El combate tendrá un significado especial para el estadounidense, quien reconoció que no quiere decepcionar a Trump después de haber sido uno de los principales impulsores de su presencia en la cartelera.
“Es una locura pensar en todo lo que ha pasado en mi vida. Pasé de tocar fondo a estar peleando en la Casa Blanca. Parece una película”, reconoció el experimentado peso pesado.
Con su característico sentido del humor, Lewis incluso adelantó que espera mantener sus tradicionales festejos si consigue una nueva victoria, aunque bromeó con que primero deberá recibir permiso para hacerlo en uno de los lugares más emblemáticos de Estados Unidos.