Siete años después del infarto de miocardio que puso fin a su carrera profesional, Iker Casillas volvió a colocarse en el centro de la atención mediática al exigir una indemnización al FC Porto por las secuelas que le dejó aquel episodio ocurrido durante un entrenamiento en mayo de 2019.
El histórico exportero español compareció recientemente ante las autoridades en Oporto, donde presentó una demanda en la que solicita una compensación económica al considerar que el problema de salud estuvo relacionado con la intensa actividad física que realizaba como futbolista profesional.
Casillas recordó que el día en que sufrió el infarto comenzó de manera normal. Tras dejar a sus hijos en la escuela, acudió al centro de entrenamiento del Porto, desayunó y posteriormente inició su rutina física en el gimnasio. Sin embargo, después de aproximadamente media hora de ejercicio comenzó a sentir una fuerte presión en el pecho que le impidió continuar.
“No pude seguir entrenando y tuve que acostarme”, relató el exguardameta durante la audiencia.
Aunque logró recuperarse y meses más tarde regresó a los entrenamientos, las recomendaciones médicas le impidieron volver a competir al máximo nivel, situación que terminó provocando su retiro definitivo del futbol profesional.
Durante el proceso legal, Casillas aseguró que su vida cambió radicalmente después del incidente. Aunque continúa realizando algunas actividades físicas como gimnasio y pádel, reconoció que ya no puede correr con normalidad.
“Mi vida ya no es la misma. Puedo hacer ejercicio, pero no puedo correr más de unos metros”, declaró.
Por su parte, el médico del Porto que lo atendió en aquel momento sostuvo que el entrenamiento no tuvo relación directa con el problema cardíaco. Además, tanto el club portugués como la aseguradora argumentan que ya cumplieron con sus obligaciones económicas.
La aseguradora Fidelidade habría entregado a Casillas una compensación de 1.5 millones de euros, correspondiente al límite máximo contemplado por accidentes laborales. Asimismo, el Porto asegura que continuó pagándole su salario completo durante el periodo de baja médica previo a su retiro.
Pese a ello, el campeón del mundo con España en 2010 busca una nueva indemnización al considerar que las consecuencias físicas derivadas del infarto afectaron de manera permanente su calidad de vida y pusieron fin a una de las carreras más exitosas en la historia del futbol.