La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en eventos deportivos volvió a generar conversación entre aficionados y medios luego de que los New York Knicks cayeran 115-111 ante los San Antonio Spurs en el Juego 3 de las Finales de la NBA, disputado en el Madison Square Garden.
El mandatario asistió al encuentro como invitado especial y observó el partido desde un palco de lujo. Sin embargo, la derrota de los Knicks alimentó una curiosa teoría que ha tomado fuerza en los últimos años: la supuesta "mala suerte" que acompaña a los equipos locales cuando Trump está presente en las gradas.
La tendencia ha llamado la atención porque no es la primera vez que ocurre. Durante su primer mandato, el entonces presidente asistió a un juego de la Serie Mundial y vio caer a los Washington Nationals frente a los Houston Astros. Más recientemente, también estuvo presente cuando los Washington Commanders fueron derrotados por los Detroit Lions en la NFL y cuando el equipo estadounidense perdió la Ryder Cup frente a Europa.
La situación resulta llamativa debido a que Trump ha mostrado durante años una fuerte pasión por el deporte y suele presumir sus victorias políticas y respaldos exitosos en campañas electorales. Sin embargo, cuando se trata de eventos deportivos, los resultados no siempre parecen acompañarlo.
La derrota de los Knicks incluso provocó bromas en redes sociales y entre figuras públicas. Algunos aficionados responsabilizaron de manera irónica al mandatario por el resultado, mientras que el analista deportivo Stephen A. Smithaseguró que "el presidente alteró la energía del equipo", aunque lo hizo en tono humorístico.
Pese a ello, la teoría está lejos de ser una regla absoluta. Trump también ha presenciado victorias de equipos locales, como la de los New York Yankees sobre los Detroit Tigers en 2025 y la de Navy sobre Army en el tradicional clásico colegial.
Lo que sí es una constante es que su presencia suele generar reacciones intensas. Durante el partido de las Finales de la NBA fue abucheado por parte del público cuando apareció en las pantallas del recinto, algo que ya ha ocurrido en otros eventos deportivos importantes durante los últimos años.
Con el Mundial de 2026 a punto de comenzar y con Trump involucrado activamente en diversos actos relacionados con el torneo, algunos aficionados ya bromean sobre qué equipos deberían preocuparse si el presidente decide aparecer en las tribunas. Mientras tanto, la curiosa estadística sigue creciendo y alimentando una de las teorías más peculiares del deporte estadounidense.