A tan solo unos días de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, una resolución judicial definió uno de los conflictos más mediáticos relacionados con la operación del Estadio Banorte. El Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil determinó que los titulares de palcos y plateas no podrán ingresar alimentos ni bebidas al inmueble durante la celebración del torneo, manteniendo vigentes las disposiciones establecidas por la FIFA.
La decisión representa un importante respaldo para el organismo rector del futbol mundial y para la administración del estadio, que durante el certamen operará bajo estrictos lineamientos internacionales.
La resolución judicial impide que la Asociación Mexicana de Titulares de Palco y Plateas ejecute medidas para permitir el ingreso de alimentos y bebidas al recinto durante los partidos del Mundial.
Con ello, se restablece la situación legal previa a la solicitud de suspensión promovida por los propietarios de espacios dentro del estadio y se confirma que las reglas establecidas por la FIFA prevalecerán durante toda la competencia.
Además, la determinación ratifica las facultades administrativas de Grupo Ollamani, empresa encargada de la operación del inmueble, para garantizar el cumplimiento de los protocolos exigidos por el organismo internacional.
La controversia surgió después de que representantes de los palcohabientes aseguraran que harían valer contratos firmados décadas atrás con la entonces administración del Estadio Azteca.
Roberto Ruano, presidente de la Asociación Mexicana de Titulares de Palco y Plateas, argumentó que los convenios suscritos en los años sesenta contemplan derechos específicos para los propietarios de estos espacios, entre ellos la posibilidad de ingresar alimentos y bebidas.
Incluso, el dirigente adelantó públicamente la intención de ejercer ese derecho durante el Mundial.
“Intentaremos introducir alimentos y bebidas porque no vamos a pagar un millón de pesos por sándwiches durante cinco días”, declaró.
Sin embargo, el fallo emitido el 9 de junio establece que ni la FIFA ni la administración del estadio están obligadas a permitir dichas prácticas durante el torneo.
Tras conocerse la resolución, Ruano expresó su inconformidad y criticó que las disposiciones internacionales tengan prioridad durante la organización de la Copa del Mundo.
“Aquí las leyes de FIFA son las que mandan”, señaló el representante de los palcohabientes, quien consideró que los derechos adquiridos por los propietarios de palcos deberían ser respetados.
La asociación sostiene que los contratos vigentes les otorgan facultades que ahora se ven limitadas por la reglamentación especial que acompaña la celebración del torneo.
No obstante, la resolución judicial deja claro que cualquier intento de ingresar alimentos o bebidas por medios distintos a los autorizados durante el Mundial sería considerado contrario a las normas vigentes.
Con esta decisión, el máximo organismo del futbol mundial conserva el control operativo del Estadio Banorte en todo lo relacionado con la organización de los encuentros programados para la Copa del Mundo.
Las áreas de palcos y plateas deberán sujetarse a los mismos lineamientos que el resto del inmueble, sin excepciones derivadas de acuerdos privados previos.
La medida forma parte de los protocolos internacionales que la FIFA exige a todas las sedes mundialistas para garantizar estándares uniformes de seguridad, logística y operación comercial.
El inmueble será una de las sedes más importantes de la Copa Mundial 2026 y recibirá un total de cinco encuentros.
El primero de ellos será el partido inaugural entre México y Sudáfrica el próximo 11 de junio. Posteriormente, albergará los encuentros entre Colombia y Uzbekistán, México y Chequia, además de compromisos correspondientes a los dieciseisavos y octavos de final.
La resolución judicial llega en un momento clave, ya que pone fin, al menos de manera temporal, a una disputa que amenazaba con generar tensiones en la operación del estadio durante el evento deportivo más importante del planeta.
Con el fallo a favor de la FIFA, el Estadio Banorte se prepara para abrir sus puertas bajo un esquema de control absoluto por parte del organismo internacional, mientras los palcohabientes analizan los siguientes pasos legales para defender los derechos que consideran adquiridos desde hace décadas.