La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Juego 3 de las Finales de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio generó un despliegue de seguridad sin precedentes alrededor del Madison Square Garden, complicando el acceso de miles de aficionados al recinto.
Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en funciones en asistir a un partido de las Finales de la NBA, situación que obligó a las autoridades a implementar estrictos protocolos de seguridad varias horas antes del inicio del encuentro.
Desde la tarde del lunes, elementos del Departamento de Policía de Nueva York y del Servicio Secreto establecieron amplios perímetros de seguridad alrededor del Madison Square Garden, restringiendo tanto el tránsito vehicular como peatonal en las calles cercanas al inmueble.
Los aficionados que acudieron al partido tuvieron que pasar por múltiples puntos de revisión similares a los de un aeropuerto, incluyendo detectores de metales y controles de acceso especiales. Debido a ello, las autoridades recomendaron llegar al menos dos horas antes del inicio del juego para evitar contratiempos.
Las medidas provocaron largas filas en los alrededores del recinto e incluso obligaron a cancelar la tradicional zona de convivencia para aficionados que suele instalarse durante los partidos de playoffs. Además, se implementó una estricta política que prohibió el ingreso con bolsas o mochilas.
La decisión generó molestias entre algunos seguidores de los Knicks, quienes viven una auténtica fiesta tras ver a su equipo regresar a unas Finales de la NBA por primera vez desde 1999. El conjunto neoyorquino se encuentra a solo dos victorias de conquistar su primer campeonato desde 1973.
A pesar de las complicaciones, las autoridades defendieron las medidas adoptadas. La comisionada de la policía de Nueva York, Jessica Tisch, explicó que la visita presidencial hacía imposible mantener eventos masivos en los alrededores del estadio, aunque aseguró que las actividades para aficionados podrían regresar para el siguiente encuentro.
La presencia de Trump también recordó situaciones similares ocurridas en otros eventos deportivos importantes. El año pasado, miles de aficionados llegaron tarde a la final masculina del Abierto de Estados Unidos debido a los extensos controles de seguridad implementados durante otra visita presidencial.
Dentro de la duela, los jugadores intentaron restar importancia al tema. El pívot de los Knicks, Mitchell Robinson, señaló que la presencia de Trump no cambiaría el enfoque del equipo y que lo único importante era salir a competir por la victoria.
Mientras tanto, el ambiente en Nueva York continúa siendo de euforia total. Los altos precios de los boletos han obligado a miles de aficionados a seguir los partidos desde bares, plazas y pantallas gigantes instaladas en distintos puntos de la ciudad.
Con o sin acceso al Madison Square Garden, la fiebre por los Knicks sigue creciendo en Nueva York, aunque esta vez la emoción por unas Finales históricas tuvo que compartir protagonismo con uno de los operativos de seguridad más grandes que se recuerden en un evento deportivo de la ciudad.